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Más allá de la ley



JUEVES POLÍTICO


Jueves 03 de Abril de 2025 8:09 am


EL acoso callejero y el acecho han sido durante mucho tiempo formas de violencia normalizadas, minimizadas y, en la mayoría de los casos, ignoradas por las autoridades. La aprobación de la llamada Ley Valeria en algunos estados de México es, sin duda, un avance en la tipificación de estas conductas como delitos autónomos, pero la verdadera pregunta es: ¿qué sigue después de la legislación?

En Colima, desde 2022, el acoso callejero es castigado con hasta 4 años de prisión. Es un paso importante y coloca al estado por delante de muchos otros en la protección de las mujeres en el espacio público. Sin embargo, más allá de la existencia de una ley, su impacto depende de su correcta implementación.

No basta con aprobar normativamente si no se garantiza que las denuncias sean atendidas con seriedad y sin revictimización. La historia de Valeria Macías deja claro que las víctimas siguen enfrentándose a la indiferencia de las autoridades, que desestiman el acecho como una “exageración” hasta que ya es demasiado tarde. ¿De qué sirve tener leyes más avanzadas si las mujeres que buscan justicia son ignoradas, burladas o incluso culpabilizadas por su propio miedo?

El problema del acoso y el acecho no se resuelve únicamente con castigos más severos. Se necesita una estrategia integral que incluya:

Una capacitación real y obligatoria a servidores públicos, es decir, que los Ministerios Públicos y cuerpos policiales deben dejar de tratar estas denuncias como asuntos menores y entender que muchas de estas agresiones escalan hasta la violencia extrema.

Mayores campañas de sensibilización y educación no solo para las mujeres y niñas, también para hombres y niños. No se trata solo de difundir que el acoso es un delito, sino de erradicar la cultura que lo normaliza. Desde las escuelas hasta los medios de comunicación, se debe reforzar el mensaje de que seguir, vigilar o espiar a alguien sin su consentimiento es una violación a su derecho a vivir libre de miedo.

Una protección efectiva para las víctimas. El acecho es un delito que muchas veces precede al feminicidio. Si no se actúa a tiempo, las consecuencias pueden ser irreversibles.

Además de una revisión constante de la ley y sus resultados. Es fundamental evaluar si la legislación está funcionando o si se necesitan ajustes. En muchos casos, el problema no es la ley, sino su falta de aplicación efectiva.

La lucha contra la violencia de género no termina con la aprobación de leyes. La impunidad, la indiferencia y la falta de un verdadero compromiso institucional siguen siendo los mayores obstáculos.

En Colima y en todo México, el reto no es solo castigar el acoso callejero o el acecho, sino construir un entorno donde las mujeres no tengan que vivir con miedo de ser seguidas, vigiladas o violentadas.

¿Estamos realmente dispuestos a dar ese paso o seguiremos conformándonos con reformas que, en la práctica, siguen sin cambiar la realidad?

 

Doble estigma

 

EN el marco del Día Mundial de Conciencia sobre el Autismo, resulta pertinente hablar de la vulnerabilidad que viven las mujeres que padecen de este transtorno en una sociedad que, además de que asocia ciertas conductas a estereotipos de género, relega a ciertos sectores de la población, volviéndolos más susceptibles a actos violentos.

El primer punto a abordar es que el autismo, históricamente, ha estado rodeado del desconocimiento, la falta de concientización y los estereotipos. Ahora, es cada vez mayor el esfuerzo que autoridades y organizaciones civiles hacen para informar a las personas sobre lo que es realmente vivir con este transtorno.

Sin embargo, mientras la ciudadanía avanza en conocimiento y trato justo, las mujeres autistas continúan enfrentándose a un doble estigma en su día a día, y esto las exponen a una mayor vulnerabilidad.

Es el sesgo de género que suele impregnar los criterios de diagnóstico uno de los mayores problemas para detectar y dictaminar los casos en la población femenina. Ciertas conductas que manifiestan el Transtorno de Espectro Autista son normalizados en las mujeres, lo que provoca que sean diagnosticadas tardíamente o peor, que sus síntomas sean atribuidos a otros trastornos, como la ansiedad o la depresión, lo que retrasa el correcto tratamiento y atención médica que debe brindarles.

Además, debido a la situación actual en México y otros países, la sobrecarga sensorial puede ser más abrumadora para las mujeres, quienes viven en entornos sociales complejos, llenos de expectativas y violencia.

Las mujeres autistas son más vulnerables a situaciones de abuso. Su dificultad para interpretar las señales sociales y la tendencia a confiar en los demás, características dentro del espectro, las convierten en blanco para depredadores.

En Colima, el Congreso estatal se dio a la tarea de organizar un foro para abonar a la reflexión sobre el tema, pero el trabajo de concienciación también requiere de la colaboración con el sector salud, pues su intervención en el diagnóstico debe ser objetivo. Y aunque existen asociaciones como Fundación Tato, que representan entornos seguros y de apoyo mutuo para las personas con autismo, la apertura de espacios para mujeres debe ser aún mayor. El estado va por buen camino hacia la reflexión y la inclusión, pero falta trabajo colegiado constante para caminar más rápido y llegar a un mejor escenario para las mujeres.

 

retrocesos en derechos de las mujeres

 

LOS derechos de las mujeres y niñas se enfrentan a un escenario sin precedentes de amenazas crecientes en todo el mundo. Desde mayores niveles de discriminación hasta la reducción de protecciones jurídicas y el debilitamiento del financiamiento a programas e instituciones de apoyo, la igualdad de género se encuentra en una encrucijada preocupante.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó el informe “Los derechos de las mujeres bajo examen, 30 años después de Beijing”, en el cual se exponen una realidad alarmante: casi una cuarta parte de los Gobiernos del mundo han notificado un retroceso en los derechos de las mujeres. Dicho dato refleja una tendencia regresiva que compromete décadas de lucha por la equidad de género.

Ya que, a pesar de los avances alcanzados en diversos ámbitos, las cifras siguen siendo desalentadoras; hasta la fecha, solo 87 países han sido liderados en algún momento por una mujer, lo que evidencia las barreras persistentes en la participación política y en la toma de decisiones. Además, la violencia de género sigue siendo una crisis global: cada 10 minutos, una mujer o una niña es asesinada por su pareja o por un familiar, una estadística que pone en aliviar la urgencia de reforzar las políticas de prevención y protección.

Este panorama resalta la necesidad de continuar con esfuerzos globales para garantizar que los derechos de las mujeres no solo se mantengan, sino que sigan avanzando. La igualdad de género es un derecho fundamental y un pilar esencial para el desarrollo de sociedades justas y equitativas.

El informe “Los derechos de las mujeres bajo examen, 30 años después de Beijing”, se basa en las aportaciones realizadas por 159 Gobiernos al Secretario General de las Naciones Unidas, muestra avances que es preciso reconocer: desde 1995, se ha logrado la paridad en la educación de las niñas, y la mortalidad materna se ha reducido en una tercera parte.

La representación de las mujeres en los parlamentos ha aumentado más del doble y los países continúan aboliendo leyes discriminatorias, como lo demuestran las 1,531 reformas legales aprobadas en 189 países y territorios entre 1995 y 2024; lo cual demuestra que cuando se defienden plenamente los derechos de las mujeres en el mundo, las familias, comunidades y economías prosperan.

Recordemos que la igualdad de género no es un tema secundario, es el tema principal para que el desarrollo de las sociedades sea más justo, próspero y equitativo. El informe de la ONU es un recordatorio de que la lucha por los derechos de las mujeres sigue siendo una batalla vigente.