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Política que construye



RUBÉN DARÍO VERGARA SANTANA


Miércoles 07 de Mayo de 2025 9:13 am


PEDRO es gobernante. Luis, empresario. Se conocen desde hace años, y hoy decidieron sentarse a platicar sobre lo que significa gobernar y dirigir una empresa. Sin poses, sin discursos, solo hablar desde lo que viven cada día.

-Luis, tú que diriges una empresa, ¿cómo entiendes eso de tener poder? - pregunta Pedro, mientras toma un café.

-Pues mira, Pedro- responde Luis-, para mí, tener poder no es mandar. Es hacerte responsable de lo que tocas. Una empresa no solo produce cosas, también toca vidas. Cada decisión afecta a alguien. ¿Y tú? ¿Cómo lo ves desde el Gobierno?

-Muy parecido. Gobernar no es mandar. Es cuidar lo que no es tuyo: el presupuesto, la tierra, la confianza de la gente. Todo eso es prestado. Hay que devolverlo mejor de cómo lo recibiste. No es para lucirse, es para servir.

-A veces, la gente piensa que el empresario solo quiere ganar más, pero no es así. Yo quiero que mi gente esté bien. Un sueldo justo, un trato digno, un ambiente sano, eso también es hacer empresa.

-Y yo quiero que las obras del Gobierno tengan sentido. Que sean útiles, que la gente sienta que también son suyas. Por eso trato de escuchar, de ponerme en sus zapatos. A veces instalo oficinas de atención donde casi nunca llega el Gobierno, solo para verles a los ojos.

-Eso se nota. Yo también camino con mi gente. Voy a sus colonias, conozco sus historias. Porque una empresa sin comunidad, no es nada. Y lo mismo pasa con el gobierno.

-Claro. La política no debería ser un show. A veces me toca hacer cosas que nadie ve, pero que cambian vidas, como arreglar una red de agua en una colonia olvidada. No hay foto, pero sí agradecimiento.

-En la empresa también hay cosas que no se ven. Como pagar a tiempo, tratar con respeto, no explotar recursos. Son detalles que hacen una gran diferencia, aunque no salgan en redes sociales.

-Lo importante es eso, ¿no? Dejar algo bueno. No por vanidad, sino porque es lo correcto. El poder, en cualquier forma, es un compromiso, no un privilegio.

- Y cuando haces las cosas bien, la gente responde, se siente parte. En mi empresa me lo dicen: “aquí nos cuidan”. Eso vale más que cualquier premio.

-Eso mismo me pasa. Cuando alguien te dice: “gracias por escucharnos”, sabes que vas por buen camino. Gobernar no es imponer, es acompañar.

-Y liderar no es solo decidir, es construir confianza. Eso se gana, no se compra.

-¿Sabes? Creo que aunque tú y yo trabajamos en cosas diferentes, al final buscamos lo mismo: mejorar vidas. Esa debería ser la meta de cualquier política o empresa.

-Totalmente. Si no hay comunidad, no hay futuro. Y si no hay ética, no hay verdadera construcción.

Pedro y Luis coincidieron en que el país necesita más que buenos gobernantes o buenos empresarios: necesita personas comprometidas con los demás, desde donde les toca estar. Ambos entendieron que sus decisiones, aunque diferentes en forma, compartían fondo: la dignidad humana.

Construir política desde el Gobierno o desde la empresa no es cuestión de títulos, sino de voluntad. Cuando se gobierna con cercanía y se emprende con conciencia, se transforma la realidad. Y al final, lo que queda no son las cifras ni los discursos, sino las vidas que mejoraron gracias a esas decisiones.

Gobernar y emprender, bien hechos, son dos formas distintas de servir. Y cuando se sirven bien, la comunidad lo siente.