Cargando



ALGO MÁS QUE PALABRAS



VÍCTOR CÓRCOBA HERRERO*

Concordia con uno mismo y con la naturaleza


Jueves 22 de Mayo de 2025 2:55 pm


A pesar de nuestras evoluciones como especie pensante y de los avances tecnológicos, continuamos dependiendo unos de otros, así como de aquello que nos rodea, que es lo que nos da energía para vivir; o sea, aliento y alimento de subsistencia. Por eso, es fundamental que respetemos, protejamos y reparemos la biodiversidad. En efecto, si el hábitat sufre, la humanidad también.

Hoy sabemos que la actividad humana ha alterado el medio ambiente terrestre un 75 por ciento y el marino un 66 por ciento, que un millón de especies de animales y vegetales están en peligro de extinción. Esto debe hacernos repensar, para que podamos detener nuestros abusos y su destrucción. Cada cual consigo mismo, tiene que ponerse en acción, al menos para modificar estilos de vida depredadores y activar su vocación mística, sabiendo que es básica una existencia poética.

La inspiración tiende a elevarnos mar adentro. El cultivo del verso es una cultura de la armonía, en un mundo en el que está íntimamente todo relacionado, lo que demanda de nosotros una implicación respetuosa que beneficie la custodia de nuestra casa común y el cuidado de la misma. Seamos, pues, responsables. Porque nadie puede por sí solo enfrentarse a la pérdida de biodiversidad mundial. Requiere del trabajo conjunto, previo haber aprendido a dominarse cada cual consigo mismo, al menos para sustentar los medios de vida sostenible y construir economías verdes fuertes.

Tampoco necesitamos un heroísmo titánico, sino una sensata disposición de buen vivir. Mejorar el ecosistema, con el distintivo paciente y persistente de unión, nos esperanza. Es cierto que la biodiversidad es la base de la vida y la piedra angular del desarrollo sostenible, lo que ha de hacernos repensar sobre cómo gestionar los bosques y restaurarlos.

El querer lo es todo en nosotros; y, en este sentido, la voluntad hace que templemos el carácter o que desafiemos la adversidad. Así, la primera condición para armonizarnos, es el empeño que pongamos por lograrlo. Con tesón nada se resiste.

Sin embargo, no hay mejor propósito que corregir y rectificar errores; ya que la recuperación del planeta nos beneficia a todos los moradores, hasta el extremo que la propia crisis climática provoca un aumento de la violencia de género que nos degrada y deshumaniza por completo. Ojalá aprendamos a reprendernos.

El ser humano, dotado de amor e inteligencia, y atraído por la belleza que nos embellece, está llamado a ser poesía y jamás poder. De lo contrario, la vida no será aceptable para nadie.