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Línea de flotación de Reforma



CARLOS RAMÍREZ


Martes 03 de Junio de 2025 9:23 am


INDICADOR POLÍTICO

 

 

Línea de flotación de Reforma

 

CARLOS RAMÍREZ

 

COMO la política se rige de reglas, pero también de expectativas, “el país más democrático del mundo” no puede colocarse esa medalla si el Poder Judicial que cumple función de contrapeso del Ejecutivo y de vigilancia de la vigencia de la Constitución se elige con apenas 13 por ciento de los votos, y la mitad de ellos con inducciones que nada tienen que ver con la mejor democracia de la galaxia.

Cuando en regímenes democráticos no se cumplen con los rangos mínimos legales para construir mayorías, los procesos electorales presidenciales se repiten las veces que sea necesarias. Si el PJ que vigilará la impartición de justicia y establecerá el rango hegemónico de la Constitución se eligió con 13 por ciento, la línea de flotación no establecida legalmente, pero aplicada en consultas legales similares es de 40 por ciento del padrón para consultas vinculatorias a las leyes o para ese mecanismo que no se ha aplicado con la legalidad del caso de revocación del mandato.

La reforma judicial tenía una vara muy alta, colocada por Obrador y por experiencias electorales del país: de 40 por ciento de piso legal en revocación del mandato y consultas al 60 por ciento de votos emitidos en las elecciones presidenciales de Claudia Sheinbaum. Y sin llegar a ser tan estrictos, podría considerarse como término medio los rangos de legitimidad de las mayorías en el Congreso.

En términos ideales, un cambio en el PJ con una votación inflada de 13 por ciento no puede garantizar las condiciones mínimas de una democracia, porque el nuevo cuerpo de juzgadores no puede haber arribado a una legitimidad con poco más de una décima parte del electorado.

Por tanto, una democracia que se respete debería tener la madurez institucional y ciudadana para aceptar que un nuevo PJ que influirá en el modelo constitucional de los tres poderes de gobierno no tendría la legitimidad electoral y que entonces tendría que convocar a una repetición del proceso, pero ahora sí con un sólido acuerdo político democrático con la oposición minoritaria, independientemente de su grado de desprestigio.

En términos reales, las reformas al sistema/régimen/Estado/Constitución del expresidente Obrador y Morena no son más que la aplicación en vivo y en directo del modelo político conocido como gatopardo, en base aquella afirmación de Lampedusa en su novela homónima, en donde la burguesía monárquica enfrenta una revolución popular republicana y entonces entiende que “para que sigan igual, las cosas tienen que cambiar”.

A nivel de desafío para análisis político en el sistema y en la academia, estamos ante un modelo clásico de restauración, aunque a partir de una regla de oro de los ciclos evolutivos en las relaciones sociales y de poder de que la historia (diría García Márquez) no tiene caminos de regreso.

Política para dummies: la política destruye la política.