Tejer relaciones con alma
VÍCTOR CÓRCOBA HERRERO*
Martes 03 de Junio de 2025 9:19 am
ALGO MÁS QUE
PALABRAS Tejer
relaciones con alma VÍCTOR
CORCOBA HERRERO EN un momento en el que estamos cada vez más inmersos en territorios de
dominación, empedrados por el imperio de la frialdad de las autopistas tecnológicas,
nos conviene despertar, porque cuando las personas no se tratan entre sí como
seres con corazón, sino como meras expresiones interesadas, lo que suele
activarse es la polarización y el extremismo, con lenguajes de indiferencia y
abecedarios absurdos. Así pues, es cada vez más urgente y preciso hacer de la complacencia
digital una prioridad nacional de salud pública, regulando el diseño de las
plataformas para limitar las funciones adictivas y nocivas, capacitando al
personal sanitario para orientar a la ciudadanía sobre un uso seguro. Justamente, un informe reciente publicado por la OMS, subraya como un riesgo
para la salud mental, sobre todo en niños y adolescentes, tanto las redes
sociales como las plataformas impulsadas por la inteligencia artificial. La
exposición al ciberacoso, los estándares corporales poco realistas, los
contenidos dañinos y el marketing maléfico están ahí, cada día más extendidos y
poco regulados. Diversos análisis indican que, aunque se están tomando medidas, hay poco acuerdo
sobre quién debe asumir el compromiso. Quizás deba ser conjunto, iniciándose en
el propio hogar, pero incluso oyendo a los jóvenes y al sector industrial,
exigiendo responsabilidades a los intereses comerciales. Asimismo, la violencia
es algo que nos afecta en línea, pero a la par en el día a día. Cuidado con las engaños y timos, que se ofrecen a través de Internet. Estamos
asistiendo al desarrollo de máquinas que trabajan y toman decisiones por
nosotros, que llegan a predecir nuestros comportamientos, que además responden
a nuestras preguntas con encantamiento seductor. Será saludable, por
consiguiente, para toda la humanidad, hacer un llamamiento a los gobiernos, así
como a todos los sectores implicados, que den un paso hacia adelante, en la
creación de entornos digitales que cuiden, en lugar de abandonar o descuidar,
el bienestar de nuestras generaciones más jóvenes. Activemos los espacios
físicos, no únicamente los digitales. No hay otra forma de aprender, que tomar como referente aquel que tuvo
compasión con nosotros. Sin duda, las personas más pobres son las más
desatendidas; de ahí, la importancia de reorganizar los entornos con la
clemencia necesaria, como las moradas, las comunidades, las escuelas, los
lugares de trabajo, los servicios de atención a la salud o el medio natural. Por
otra parte, la brecha de las redes sociales se ensancha cada día más. Las
plataformas que prometieron hacer familia y conectar más a la gente, han
acentuado diversas formas de división.
Desde luego, si tenemos presente que nos estamos conectando con otras
personas detrás de la pantalla, o con programas automáticos que operan llevando
a cabo programas asignados, la práctica de la escucha puede extender la acogida
a las crónicas de los demás y comenzar a fraguar pertenencias, desde el
discernimiento.
