Cargando



Señal de alerta para nuestra democracia



EDUARDO SÁNCHEZ GARCÍA*


Miércoles 04 de Junio de 2025 8:57 am


COLIMA vivió una jornada electoral histórica con la elección del PJ, ejercicio inédito en el país. Sin embargo, los resultados preliminares han dejado un sabor agridulce: según INE, apenas 9.64 por ciento del padrón electoral acudió a las urnas en nuestra entidad. Esta cifra, sumada a reportes de casillas vacías y un marcado abstencionismo, invita a una reflexión sobre nuestra democracia y lo que este fenómeno significa.

La baja participación electoral no es un hecho aislado ni un simple dato estadístico; es un síntoma preocupante que refleja un desencanto generalizado hacia los procesos democráticos. En Colima, se trató de una elección atípica, con un elevado número de cargos a elegir, una dinámica distinta a la habitual y la falta de recursos, lo que contribuyó a que la ciudadanía no se sintiera informada ni motivada. Pero más allá de cuestiones logísticas, debemos preguntarnos: ¿qué está llevando a los colimenses, y en particular a las nuevas generaciones, a alejarse de las urnas?

En un sistema democrático, el voto es la herramienta más poderosa para que la ciudadanía incida en la elección de sus gobernantes y, en este caso, en la conformación del PJ. Sin embargo, cuando solo una de cada 10 personas ejerce este derecho, la legitimidad de los resultados se ve comprometida. Experiencias internacionales nos muestran que el abstencionismo es un indicador crítico de la salud democrática. Por ejemplo, en Bolivia. En México, el IDEA advierte que la credibilidad de las elecciones está en riesgo cuando la participación cae.

Este panorama es alarmante cuando consideramos a las nuevas generaciones. Los jóvenes entre 18 y 29 años representan casi 30 por ciento del padrón electoral en México, pero su desinterés refleja una desconexión con los canales institucionales tradicionales. Estudios como el de Gómez Tagle y García señalan que solo 4.4 por ciento de los jóvenes confía en los partidos políticos. En Colima, esta desconfianza parece agravarse por la percepción de que el sistema no responde a sus necesidades.

Sin embargo, no todo es desalentador. La democracia es un proceso dinámico que puede fortalecerse con la participación activa de la sociedad. Para revertir esta tendencia, es crucial adoptar un enfoque propositivo.

Debemos apostar por una educación cívica más robusta. Las instituciones electorales (INE e IEE) tienen la tarea de diseñar estrategias que acerquen la política a los jóvenes. Además, los partidos y las autoridades deben comprometerse a generar agendas que prioricen las demandas de la ciudadanía. La transparencia y la rendición de cuentas son fundamentales para recuperar la confianza.

El abstencionismo en la reciente elección es una llamada de atención que no podemos ignorar. Es momento de trabajar juntos para revitalizar nuestra democracia. Hagamos que el voto de cada colimense cuente en la construcción de un estado más incluyente, justo y participativo. La democracia es una responsabilidad compartida que debemos asumir con compromiso.

¡Hagamos que la voz de Colima se escuche fuerte y clara!

 

*Presidente de Coparmex Colima