¿Dónde quedó la 4T?
ROSA EVELIA VILLARRUEL FIGUEROA
Martes 10 de Junio de 2025 7:31 am
ROSA EVELIA VILLARRUEL
FIGUEROA ¿A qué nos referimos cuando hablamos
de la 4T? A aquel propósito tan grande que encabezó el expresidente Andrés
Manuel López Obrador, que no solo guió su campaña, sino que, al llegar a la
silla presidencial, fue su motor de arranque, pues en el inconsciente colectivo
ya estaba instalada la idea de ser uno de los proyectos más importantes, que
nos llevaría a una trasformación total en todo ámbito. Según se promovió, en su esencia contenía
la esperanza de millones de personas, para dejar atrás años de sometimiento de
un régimen que parecía haberse instalado para siempre. Esperanza y confianza
fueron los ingredientes que fortalecieron la propuesta y el apoyo del pueblo no
se dejó esperar. También la hizo su bandera y se ondeaba con orgullo en todos
los rincones del país. La historia de México en su
transición hacia la ansiada democracia, se llevó a cabo con la participación de
los pueblos que, cansados de ser tratados como esclavos, se unieron a personajes
que lideraron sendas batallas, en las cuales se derramó sangre, pero siempre de
los de abajo, de los pobres y oprimidos porque, como dice el gran Quino en una
tira de Mafalda: “si los que planean las guerras fueran a pelearlas, no habría
guerras”. Así sucedió con la Independencia, movimiento armando
para quitarse el yugo del dominio español, donde también se derramo sangre
criolla, y nuevamente el pueblo fue el que padeció las consecuencias. La Guerra
de Reforma, que
enfrentó a conservadores y liberales entre 1858 y 1861, dio como resultado las
Leyes de Reforma, y Benito Juárez, personaje admirado por Obrador, fue el
protagonista, que promovió y logró la separación de la iglesia y el Estado,
instituyéndose un estado laico, aunque las intromisiones de la iglesia siguen
presentes. La Revolución Mexicana fue otro
conflicto contra Porfirio Díaz. La guerra se mantuvo desde 1910 hasta 1917, de
la cual se puede rescatar la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, vigente en lo sustancial; aunque con el tiempo ha experimentado tantas
reformas que hoy es urgente una nueva, acode a los momentos actuales. Los eventos históricos
han colocado a México en un proceso de cambio, donde los protagonistas han sido
el pueblo, y sus circunstancias siempre en desventaja ante quienes han
gobernado durante décadas, en espera de un cambio, donde los beneficios bajen a quienes
generan la riqueza, con esfuerzo, salarios precarios y casi nulas prestaciones
sociales, cuya apuesta día a día es la sobrevivencia. Era de suponer que la 4T sería la
transición hacia un nuevo statu quo. Sin embargo, ni la actual
presidenta, que llega a la silla con las mismas promesas, ha demostrado que la 4T
sigue siendo el instrumento idóneo para transitar hacia una democracia
efectiva, en la que el poder del pueblo no quede en slogan de campaña, sino
como elemento proactivo. Es una verdadera pena que un
propósito tan legitimo en sus origines se haya
desvanecido y pervertido tan rápidamente, que los intereses mezquinos de grupos
de poder hayan sucumbido al bien particular, en lugar del bien común, y que
aquellas expresiones de “primero los pobres” ya no figure como prioridad.
La
regresión patente de métodos de viejos regímenes, como la demagogia y
simulación en el actual gobierno, se ha convertido en “atole con el dedo” a la
ciudadanía.
