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EL CENTINELA DEL AUTISMO



VÍCTOR MANUEL VILLALOBOS CHÁVEZ

La discapacidad más grande


Viernes 13 de Junio de 2025 9:46 am


EL CENTINELA DEL AUTISMO


La discapacidad más grande

VÍCTOR MANUEL VILLALOBOS CHÁVEZ*


VIVIMOS en un país donde se invierte más en espectáculos que en inclusión. Donde la gente se indigna más si le bloquean una calle por una manifestación, que si le bloquean la vida a una persona con discapacidad por falta de accesibilidad. Donde se llena un estadio en minutos, pero cuesta años conseguir una rampa digna en una escuela pública. Sí, esa es nuestra realidad.

Hoy quiero hablarte no de la discapacidad que aparece en los manuales médicos. Hoy quiero hablarte de la otra discapacidad: la que no se detecta en un diagnóstico, pero se manifiesta en las calles, en las decisiones políticas, en los presupuestos, en los silencios… la discapacidad social.

Porque más allá del autismo, la parálisis cerebral, la ceguera o la discapacidad intelectual, lo que más nos duele a quienes trabajamos todos los días por las personas con discapacidad, es que la sociedad se comporta como si la empatía fuera una enfermedad que debe evitarse.

Nos duele ver cómo los gobiernos "incluyen" sólo cuando es políticamente correcto. Nos duele ver a medios que dan cobertura sólo cuando hay una historia con lágrimas, como si lo único valioso de una persona con discapacidad fuera lo inspirador que puede resultar para los demás. Nos duele ver escuelas que aceptan a niños con autismo, pero los aíslan. Empresas que dicen ser incluyentes, pero que esconden los contratos en áreas donde nadie los ve.

Y lo más brutal: nos duele ver cómo muchas personas justifican su indiferencia diciendo que “no es su problema”.

Déjame decirte algo: la discapacidad no es un problema, pero la indiferencia sí.

No queremos más aplausos simbólicos. Queremos transformaciones reales. Queremos una cultura que no vea a las personas con discapacidad como “especiales” o “diferentes”, sino como ciudadanos con derechos. Que no se les vea con lástima, sino con justicia.

Hemos normalizado tanto la exclusión, que ya no nos molesta ver un estacionamiento ocupado por alguien sin placa o carnet de Discapacidad, una banqueta sin rampa, una escuela sin comprensión o un sistema de salud sin sensibilidad.

¿Cuándo vamos a entender que la verdadera discapacidad está en nuestra incapacidad de actuar como una sociedad empática, responsable y comprometida?

Este no es un texto para incomodarte, aunque probablemente lo hará. Es un texto para moverte. Para recordarte que el cambio no empieza en los Congresos ni en los presupuestos. Empieza contigo.

Así que hoy te invito a una sola cosa: Haz algo. Lo que sea. Pero hazlo. Visita una institución. Escucha a una mamá que cuida a su hijo con autismo. No te estaciones donde no debes. Empieza por aprender lo básico. Pero hazlo. Porque la única discapacidad que realmente no tiene cura, es la que nace de la indiferencia.

Y esa, querido lector, esa sí es nuestra culpa.


*Director ejecutivo de Fundación Mexicana de Autismo TATO