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PUNTO CENIT



MAYRA EDITH MARTÍNEZ

PAPÁ, MI HÉROE


Viernes 13 de Junio de 2025 9:45 am


PUNTO CENIT


PAPÁ, MI HÉROE

MAYRA EDITH MARTÍNEZ*


ESTE hombre nació a mediados del siglo pasado, en un hogar donde la figura paterna dejó un gran vacío por su ausencia. Su madre, una mujer valiente y decidida, crió sola a tres hijos en una época donde las oportunidades para las mujeres eran casi nulas. Él, siendo el mayor, comprendió desde muy pequeño que la vida no sería fácil, pues mientras otros niños jugaban, él ayudaba en casa como podía.

Fue su madre quien, en medio de la adversidad, decidió que su hijo debía estudiar. En un tiempo en que la educación no era obligatoria y muchas familias preferían que los hijos trabajaran, ella fue contra corriente. Le inculcó una frase que lo acompañaría toda la vida: “Tu educación será tu única gran herencia, hijo”.

Así comenzó un camino lleno de sacrificios. Mientras otros jóvenes salían a fiestas, él dividía su tiempo entre el trabajo y los libros. Trabajaba de día y estudiaba de noche, con la esperanza de construir un futuro distinto. Su esfuerzo lo llevó a ser aceptado en el Instituto Politécnico Nacional. Pero ingresar no era el único reto: había que mantenerse.

Las jornadas eran duras. A veces, el cansancio lo vencía, el sueño le ganaba la batalla a los apuntes de contabilidad que repasaba en un viejo escritorio, bajo la tenue luz de una lámpara. Muchas veces pensó en rendirse, pero las palabras de su madre resonaban en su mente, dándole fuerza.

Años después, logró lo que parecía imposible: obtener su título profesional. Para él no fue solo un diploma; fue el símbolo de todo lo que había superado. Empezó su vida profesional no gracias a la suerte, sino a la cultura del esfuerzo. Y con eso, comenzó a construir su mayor sueño: formar una familia. No quería una pequeña, soñaba con una familia grande. Y ese sueño se hizo realidad. Lo sé bien, porque ese hombre es mi papá.

Recuerdo especialmente un episodio que marcó nuestras vidas. Una gran crisis económica golpeó nuestro hogar. Su ciclo con su socio en la firma había terminado, y aunque habían acordado una separación justa de clientes, el socio actuó de mala fe, dejándolo sin nada. Papá llegó a casa, y le dio la noticia a mamá, yo estaba presente, el volteó a verme y me guiño el ojo diciéndome: todo va a estar bien.

Y así fue, nunca faltó nada en casa, al paso de los años me enteré que vendió su querida colección de monedas, ajustó gastos, trabajó el doble, y jamás se dio por vencido. Con entereza, nos enseñó que la perseverancia es la base del éxito.

Aunque papá ha sido siempre un proveedor extraordinario, es más que eso, ha sido un ejemplo vivo de esfuerzo, valentía, dignidad y amor. Y eso nos formó: hoy, sus hijas e hijos hemos alcanzado nuestras metas inspirados en el camino que él trazó con tanto esfuerzo.

Por eso hoy quiero reconocer a mi padre como mi héroe sin capa. Mi maestro sin título. Mi pilar e inspiración. ¡Gracias, papá!, por enseñarnos con tu ejemplo, que el éxito se construye día a día, con trabajo, perseverancia y con amor. Nos mostraste que, aunque la vida no siempre será fácil, hay que seguir adelante. Te amo.

Este 15 de junio, celebremos a los hombres que, aunque no tuvieron un padre presente, supieron convertirse en uno. A quienes, a pesar de los golpes de la vida, se mantienen firmes como escudo y corazón de su familia. A los que dan vida, pero también compañía, seguridad y amor.

Desde Punto Cenit, quiero felicitar y reconocer a todos los hombres de mi familia, amigos y compañeros que son padres y son ejemplo de permanencia y amor. En estos tiempos tan desafiantes, su labor es más valiosa que nunca. Porque ser padre no solo es dar la vida: es enseñar cómo vivirla.

nnacolima@gmail.com