¿Quieres ser feliz? Duerme bien
ANA JULIA VELASCO FERNÁNDEZ
Viernes 11 de Julio de 2025 9:30 am
¿Quieres ser feliz? Duerme bien ANA JULIA VELASCO FERNÁNDEZ EN los últimos años, se han realizado numerosos estudios en el tema del buen dormir. El hallazgo principal ha sido que se encuentra intrínsecamente ligado con la felicidad, esto debido a que el bienestar físico, emocional y mental son la base de la felicidad, y uno de los medios para lograrlo es a través del sueño. Mientras dormimos, no solamente nos recuperamos físicamente de las actividades corporales para la dinámica del día a día, también hay una regulación hormonal, se consolida la memoria, se refuerzan los recuerdos importantes y se descartan datos irrelevantes, lo que mejora el aprendizaje y la memoria a largo plazo. Además, hay un procesamiento emocional ayudando a reducir el impacto de las experiencias negativas, se eliminan toxinas durante el sueño profundo, incluyendo proteínas asociadas con enfermedades neurodegenerativas como alzheimer, hay reparación del tejido, entre muchos otros beneficios. Se puede decir que un buen sueño profundo contribuye enormemente a la salud física, mental y emocional de manera positiva, y eso deriva en una vida plena; se logra tener más energía, vitalidad y claridad mental lo cual aporta en la toma de decisiones. Gestionamos mejor el estrés, nuestras relaciones interpersonales no se ven afectadas y se logra un ambiente agradable en el espacio familiar, laboral y social. La lista es larga, son tantas las repercusiones positivas que vale la pena cuidar el sueño e invertir en formas de perfeccionarlo. Existen diversas formas de lograrlo. Para ello, es importante saber que el sueño tiene cuatro atributos: la eficiencia, la latencia, la duración y el despertar después de dormir en tiempo. No hay una medida objetiva probada; sin embargo, los atributos contribuyen a darnos un punto de partida. Independientemente de las circunstancias físicas (edad, ritmo circadiano, índice de masa corporal, NREM, REM, etcétera), psicológicas (estrés, ansiedad, depresión), y ambientales (temperatura del cuarto, luz, o aparatos electrónicos), son los aspectos a medir para partir de una base y hacer los ajustes personales correspondientes. Esto puede lograrse de manera gradual y orgánica, por lo que es muy importante evitar medicamentos que puedan interferir en procesos naturales de la mente y el cuerpo. No se trata de dormir a toda costa, sino de lograr el descanso adecuado para que el cerebro realice su magia.
