Cargando



EL CENTINELA DEL AUTISMO



VÍCTOR MANUEL VILLALOBOS CHÁVEZ

Cuando sentimos que ya no podemos seguir


Viernes 18 de Julio de 2025 10:44 am


EL CENTINELA DEL AUTISMO


Cuando sentimos que ya no podemos seguir

VÍCTOR MANUEL VILLALOBOS CHÁVEZ*


HAY días en que uno se siente invencible, en los que vemos el rostro de un niño que logra comunicarse por primera vez, o el abrazo agradecido de una madre o padre que encuentra en la fundación un respiro. Son esos momentos en los que creemos que todo vale la pena. Pero también hay otros días, en que el cansancio pesa como una losa. Cuando el esfuerzo parece insuficiente, las autoridades no responden y las propuestas siempre llegan a la misma negativa: no hay presupuesto, no es prioridad, no se puede. Son días en los que te preguntas si vale la pena luchar contra un sistema tan indiferente.

Y duele aún más cuando esa indiferencia no viene solamente de las instituciones, sino de quienes podrían caminar a nuestro lado; cuando algunos padres nos ven solo como un lugar para “dejar” a su hijo mientras trabajan, sin involucrarse, sin comprender que el autismo es un camino que exige caminar juntos, no delegar. Y duele más profundo aún cuando los más duros críticos no son extraños, sino los propios familiares, aquellos que juzgan sin conocer la batalla diaria.

Es un vaivén de emociones, una cuerda floja donde, a veces, la esperanza te sostiene, y otras veces, la frustración quiere derribarte. En medio de ese vaivén, surge la pregunta: ¿cómo seguir cuando ya no puedes más?

Recuerdo la frase: a veces, la vida es como un videojuego; cuando las cosas se ponen más difíciles, simplemente significa que has subido de nivel. En nuestro caso, cada obstáculo no es señal de derrota, sino de que estamos avanzando, que estamos contando niveles en este desafío que exige perseverancia, amor y convicción.

El motor de este trabajo es personal. No estamos aquí por moda ni por reconocimientos. Estamos aquí porque vimos a un hijo, un hermano, un padre, un vecino siendo ignorado; porque no pudimos quedarnos de brazos cruzados. Trabajamos para sembrar semillas que germinarán hoy y para quienes vendrán después.

Sí, nos rompemos. Sí, nos cansamos. Pero también nos reconstruimos, porque si nosotros soltamos esta estafeta, ¿quién la tomará por ellos? Por eso seguimos: por dignidad, por justicia. No es un camino fácil, pero si abandonamos, traicionamos a quienes no tienen voz, a la esperanza y a esa lucha que nos enseñó que rendirse nunca fue una opción.

Hoy me dirijo a ti, que sientes que ya no puedes más: está bien detenerse un momento, respirar, llorar si es necesario. Pero no está bien rendirse. No ahora. No aquí. Porque la próxima vez que veamos a un niño dar un paso, a un adolescente sonreír, a una mamá abrazar, sabremos que valió la pena.

Y aunque los juicios a veces vienen de cerca, también es cierto que siempre habrá quienes nos apoyen en silencio, quienes tal vez no lo expresen con palabras, pero están ahí, sosteniendo desde su trinchera. A ellos, gracias, porque su respaldo silencioso también alimenta esta lucha.

Quizá no cambiemos el mundo hoy. Pero sí podemos cambiar la vida de alguien. Y eso, en un mundo tan indiferente, ya es una victoria inmensa.


*Director ejecutivo de Fundación Mexicana de Autismo TATO