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La reforma electoral y el futuro de la democracia



EDUARDO SÁNCHEZ GARCÍA*


Miércoles 23 de Julio de 2025 11:12 am


La reforma electoral y el

futuro de la democracia

EDUARDO SÁNCHEZ GARCÍA*

 

MÉXICO ha sido testigo en los últimos meses de una serie de reformas constitucionales que, lejos de fortalecer el sistema democrático, han generado preocupación por su impacto en la división de Poderes y en las libertades fundamentales. Entre ellas, la reforma electoral propuesta para 2025 destaca como punto crítico que podría transformar el equilibrio institucional del país, con consecuencias que afectan la organización de los comicios y la esencia misma de nuestra democracia.

La reforma electoral, impulsada desde el Ejecutivo y respaldada por una mayoría legislativa, plantea cambios que, a primera vista, buscan optimizar el sistema electoral bajo el argumento de reducir costos y combatir prácticas como el nepotismo o el fraude electoral. Entre sus propuestas están la eliminación de la reelección legislativa, la reducción del financiamiento público a partidos políticos y la creación del Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), en sustitución del INE. Sin embargo, detrás de estas intenciones se esconden riesgos que no podemos ignorar.

Uno de los peligros es la concentración de poder en el Ejecutivo. La propuesta de que consejeros y magistrados electorales sean electos por voto popular abre la puerta a la politización de las instituciones encargadas de garantizar la imparcialidad de los procesos electorales. En un contexto donde un solo partido domina el Ejecutivo yel Legislativo, la elección popular de estas figuras podría verse influida por intereses políticos, comprometiendo la independencia del sistema electoral. Esto pone en riesgo la equidad en las contiendas y amenaza la confianza ciudadana en los resultados.

Además, la eliminación de organismos autónomos, junto con la absorción de funciones de los órganos electorales locales, centraliza más el control sobre los procesos. Esta centralización debilita los contrapesos democráticos. La democracia mexicana depende de un sistema de pesos y contrapesos que garantice que ningún poder del Estado domine sobre los demás. Al desmantelar estas estructuras, se pone en riesgo la división de Poderes.

Otro aspecto es la falta de transparencia y deliberación en el proceso legislativo. Las reformas recientes han sido aprobadas con rapidez, sin un diálogo amplio con la sociedad civil, la oposición o los expertos. Esta práctica genera suspicacias sobre las verdaderas intenciones detrás de ellas. La ausencia de este diálogo pone en riesgo la legitimidad de los futuros procesos electorales y, por ende, de los gobiernos que de ellos emanen.

La libertad también está en peligro. Asimismo, la eliminación de las diputaciones y senadurías plurinominales, que han sido clave para garantizar la representación de las minorías, podría distorsionar la voluntad ciudadana expresada en las urnas, afectando la pluralidad que caracteriza a nuestra democracia.

En un momento en que México enfrenta retos internos y externos, desde la inseguridad hasta las presiones en la relación bilateral con EU, necesitamos instituciones sólidas que garanticen estabilidad y confianza. Las reformas que debilitan la autonomía de las instituciones electorales y concentran el poder en unas pocas manos no solo amenazan la democracia, sino también la capacidad del país para enfrentar estos desafíos con unidad y fortaleza.

Es momento de reflexionar sobre el rumbo que está tomando nuestro país. La democracia no es solo un conjunto de reglas, sino un compromiso colectivo para proteger los derechos y libertades de todos. Las reformas electorales deben fortalecer, no debilitar, ese compromiso.

La cuestión es: ¿nos vamos a informar o simplemente dejaremos pasar el tema, canjeando libertad por un sistema de gobierno basado en la popularidad?

 

*Presidente de Coparmex Colima