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INNOVEMOS ALGO ¡YA!



MARÍA EUGENIA GONZÁLEZ PEREYRA

Intimidad de verdad


Viernes 29 de Agosto de 2025 11:17 am


INNOVEMOS ALGO ¡YA!


Intimidad de verdad

MARÍA EUGENIA GONZÁLEZ PEREYRA


HE notado, ya en varias pláticas, que la sombra de una profunda confusión en cuanto a lo que realmente implica ser pareja circula en nuestra sociedad. Me he puesto a pensar, y he de admitir que vivimos en una era de contenido rápido y decisiones instantáneas, donde hemos perdido la capacidad de reflexión profunda.

Un espacio donde a veces se despersonaliza al individuo y se le cosifica sin respetar su totalidad: aislando a los varones de la crianza o sometiendo a una mujer a la invisibilidad de sí misma y sus elecciones.

Queremos encontrar pareja como quien pide una comida rápida: inmediata, fácil y sin complicaciones. Pero las relaciones auténticas requieren algo más: tiempo para conocernos, e incluso, antes de esa cercanía, quizá se trate de reconocernos a nosotros mismos.De lo contrario, estaremos construyendo sin cimientos. Se pueden levantar las paredes más hermosas, decorar cada habitación con esmero, pero a la primera tempestad, todo se tambalea. Cuando no tenemos claridad sobre quiénes somos realmente o qué necesitamos en lo profundo, tendemos a crear dinámicas de dependencia emocional poco saludables.

La biología nos marca ciertas tendencias innegables. El cerebro masculino y femenino procesan diferente la información, las emociones y las decisiones. Estas son realidades neurológicas documentadas. Se nos ha olvidado que somos individuos únicos navegando entre patrones generales.

El problema real no está en seguir o romper tales patrones, sino en hacer elecciones vitales desde la inconsciencia, desde heridas no sanadas o desde presiones externas que nos alejan de nuestra esencia.

Para poder tocar el autoconocimiento verdadero, necesitaremos paciencia infinita para lograr distinguir entre lo que somos genuinamente y lo que hemos aprendido a ser por supervivencia emocional.

La pregunta fundamental no es si una elección encaja perfectamente en los moldes tradicionales, sino si viene de nuestra esencia más auténtica o de nuestros miedos más primitivos.

Cuando llegamos emocionalmente completos a una relación, entonces podemos complementarnos sin perdernos. Aquí es donde florece la verdadera intimidad: no solo en los momentos de pasión, sino en esa aceptación profunda del otro tal y como es, sin juicio.

Las relaciones verdaderamente saludables no se construyen sobre necesidades desesperadas, sino sobre elecciones completamente conscientes. No sobre lo que nos falta dolorosamente, sino sobre lo que podemos compartir desde nuestra plenitud interior.

La construcción de una identidad sólida requiere exactamente lo que menos tenemos en esta época: tiempo sin prisa, paciencia infinita y autoanálisis profundo y honesto. Requiere hacer las preguntas más difíciles sobre nosotros mismos antes de hacérselas a otros.

Esto no significa que debemos ser "perfectos" antes de relacionarnos, sino estar profundamente conscientes de nuestros patrones repetitivos, nuestras heridas más sensibles, nuestras fortalezas genuinas.

Innovemos algo ¡ya! Atrevámonos a conocernos profundamente antes de buscar quien nos complete. Solo desde la honestidad más radical podemos construir una intimidad verdadera, relaciones sustentadas en el respeto mutuo, el cuidado consciente y el crecimiento individual que alimenta el amor más genuino y duradero.

Terapia presencial y online, con la autora de esta columna.


innovemosalgoya@gmail.com