Kane y Abel: Reflexiones para el desarrollo industrial de Colima
JUAN JOSÉ MEZA NÚÑEZ
Jueves 11 de Septiembre de 2025 12:25 pm
Kane y Abel: Reflexiones para el desarrollo industrial de Colima JUAN JOSÉ MEZA NÚÑEZ EN la novela Kane y Abel, Jeffrey Archer, se narra la vida de dos hombres cuyas trayectorias se ven marcadas por la rivalidad: un heredero y un inmigrante que, en lugar de sumar fuerzas, destinan su energía a una competencia interminable para demostrar quién es superior. La moraleja es evidente: competir sin un propósito claro desgasta, mientras que colaborar amplifica los logros. De manera similar, Colima y Manzanillo han protagonizado, aunque en menor escala, una historia de aparente oposición. Durante años se ha planteado una falsa dicotomía entre capital y puerto, como si el avance de uno frenara al otro. Pero la realidad es distinta: ambos son piezas clave de una misma maquinaria. Colima aporta cohesión institucional y talento formativo; Manzanillo, capacidades logísticas y proyección internacional. Unidos, pueden convertirse en la gran fortaleza de un estado pequeño en territorio, pero enorme en potencial. El entorno internacional también favorece a Colima. El reacomodo de las cadenas globales y el fenómeno del nearshoring colocan al estado ante una oportunidad histórica: especializarse en alta manufactura. Sectores como la agroindustria avanzada, el procesamiento de minerales, la electrónica, la maquinaria y las tecnologías sostenibles demandan inversión, tecnología, talento calificado y visión estratégica. En este contexto, la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA) ha sido tanto testigo como impulsora de la historia industrial colimense. Con más de ochenta años de existencia, ha acompañado a las empresas locales desde las primeras etapas de manufactura simple hasta los primeros pasos en procesos sofisticados. Su labor ha consistido en aportar continuidad institucional, unir a las personas empresarias y vincular la industria con la academia y el gobierno. El peso de CANACINTRA es significativo. A nivel nacional representa a más de 40,000 empresas y contribuye con el 18 por ciento del Producto Interno Bruto. En Colima, su influencia es estratégica: ha sido punto de encuentro entre distintas generaciones de industriales, impulsando innovación, formación y políticas públicas indispensables para dar el siguiente salto. Ese salto comienza a cristalizarse con la reciente promulgación de la Ley de Desarrollo Económico de Colima, una demanda postergada por treinta años. Más que buscar responsables por la demora, corresponde celebrar que hoy existe un marco legal moderno para estimular proyectos de inversión, parques industriales y programas de innovación. Esta nueva etapa exige que industriales y autoridades trabajen de la mano para que la ley se traduzca en empleos dignos, certidumbre jurídica e inclusión. Los desafíos son relevantes: formar capital humano en áreas técnicas avanzadas, actualizar la infraestructura, garantizar acceso a financiamiento competitivo y avanzar hacia procesos sostenibles. No obstante, el respaldo de ocho décadas y una cámara nacional sólida colocan a CANACINTRA Colima en posición de encabezar este proceso. Finalmente, retomando la lección de Kane y Abel, podemos reflexionar que la rivalidad sin sentido es una traba, mientras que la cooperación construye futuro. Hoy, Colima y Manzanillo deben elegir la ruta de la unidad. CANACINTRA, como espacio de reunión y liderazgo, tiene la encomienda de que la historia industrial del estado no sea la de la división, sino la de un territorio compacto que supo convertirse en potencia gracias a una industria de alto valor. Colaboración y visión compartida para una industria fuerte.
