Interdependencia entre México, EU y China
ROGELIO SALAZAR BORJAS*
Jueves 18 de Septiembre de 2025 10:00 am
Interdependencia entre México, EU y China ROGELIO ZALAZAR* LA
relación económica entre México, EU y China se ha consolidado como un eje
central de la dinámica global contemporánea. Estos tres países mantienen
vínculos que combinan cooperación, competencia y, en ocasiones, tensiones, lo
que refleja un entramado complejo de interdependencia. En este contexto, México
ocupa una posición estratégica que lo convierte en un nodo fundamental dentro
de las cadenas de suministro y en los flujos de inversión entre las dos
principales economías del mundo. En
el ámbito económico, la sensibilidad entre estos países se manifiesta en la
transmisión inmediata de choques externos. Por ejemplo, las decisiones de
política comercial de EU impactan de manera directa en el comercio mexicano
debido a la profunda integración derivada del T-MEC (Villareal & Fergusson,
2020). De forma similar, las disrupciones en la producción china repercuten en
la disponibilidad de insumos clave para la industria mexicana, lo que evidencia
la fragilidad de las cadenas globales de valor (Gereffi, 2018). La
interdependencia con EU, consolidada a lo largo de décadas de integración
productiva, convive con la creciente relación económica con China, que en los
últimos años se ha convertido en uno de los principales socios comerciales de
México en América Latina (CEPAL, 2022). Este doble vínculo genera oportunidades
(como la diversificación de mercados y la atracción de inversiones) pero
también vulnerabilidades, especialmente en contextos de rivalidad geopolítica como la
guerra comercial entre China y EU (Bown, 2020). Robert Keohane y Joseph Nye
(2012) sostienen que, en escenarios de interdependencia asimétrica, los Estados
pueden manipular las desigualdades a su favor, utilizándolas como fuente de
poder. Este planteamiento resulta útil para comprender la dinámica trilateral:
mientras EU ejerce influencia a través de su proximidad geográfica y de los
marcos institucionales del T-MEC, China lo hace mediante su papel como
proveedor esencial de bienes intermedios y su creciente inversión en sectores
estratégicos en México. Los canales de interacción
son múltiples y diversos. En el ámbito gubernamental, el T-MEC regula gran
parte de los flujos económicos; en el empresarial, corporaciones como Walmart, integran cadenas de suministro
que conectan a productores chinos con consumidores mexicanos; y en el
financiero, instituciones como el Banco de México, la Reserva Federal y el
Banco Popular de China sostienen diálogos que trascienden las relaciones estrictamente
bilaterales. Este entramado refleja lo que Nye y Keohane denominaron
“interdependencia compleja”. Otro aspecto relevante es la
dimensión de seguridad nacional que adquieren las relaciones económicas. La
dependencia estadounidense de minerales estratégicos provenientes de China, la
creciente participación de empresas chinas en infraestructura mexicana o la
integración de las cadenas de valor entre México y EU muestran cómo las
cuestiones económicas se entrelazan con preocupaciones de seguridad (Farrell
& Newman, 2019). En síntesis, México no es un
mero intermediario pasivo en el triángulo económico con EU y China, sino un
actor con capacidad de incidir en los flujos de comercio, inversión y
tecnología. Esta condición de nodo estratégico amplifica tanto sus
oportunidades de desarrollo (empleo, transferencia tecnológica, atracción de
capital) como sus vulnerabilidades frente a las tensiones entre superpotencias.
Comprender esta interdependencia es esencial para delinear políticas que
fortalezcan la resiliencia económica del país y aprovechen de manera
inteligente su posición geopolítica.
*Miembro consultivo del
Colegio de Economistas de Colima AC
