Impacto implacable: cáncer de mama
ROSA EVELIA VILLARRUEL FIGUEROA
Martes 21 de Octubre de 2025 10:05 am
COMO cada año, el mes de octubre se pinta de rosa, un
color que vinculamos con lo romántico y lo sutil; sin embargo, cuando aparece
representado mediante un lazo rosa, inmediatamente sabemos que el mensaje es
diferente, pues representa la lucha por visibilizar y sensibilizar a todas las
personas sobre uno de los males que aquejan a las mujeres, cuyo efecto es tan
implacable que cada día las cifras de muerte por esta causa aumentan. La Agencia Internacional para la Investigación del
Cáncer sitúa al cáncer de mama como el tumor maligno más frecuentemente
diagnosticado en mujeres a nivel mundial. En el año 2022 se registraron
alrededor de 2.3 millones de nuevos casos y aproximadamente 670 mil muertes
asociadas a esta enfermedad. Otros datos de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) estiman que, cada año en las Américas, más de 462 mil mujeres son
diagnosticadas con cáncer de mama, y casi 100 mil mueren por esta causa. En
América Latina y el Caribe, el mayor porcentaje de fallecimientos ocurre en
mujeres menores de 65 años con un 56 por ciento, en comparación con los EU y
Canadá, donde es del 37 por ciento. En México, esta enfermedad es la primera
causa de muerte por cáncer en mujeres de 25 años y más. Se sabe que el cáncer de mama es multicausal,
predominando la carga genética por herencia; sin embargo, algunos estudios
arrojan información sobre otros factores, como la primera menstruación a
temprana edad, edad avanzada para el primer parto, nunca haber dado a luz o el
consumo exagerado de hormonas, ya sea de estrógenos o progesterona. Lo
importante es comprender que un factor de riesgo no significa que la persona
desarrollará la enfermedad, y no todos tienen el mismo efecto. La difusión sobre los cuidados que emiten las
instituciones de salud es clara en cuanto a la oportunidad en la detección y
tratamiento; sin embargo, habría que señalar algunas carencias en ellos. No
todas las mujeres tienen acceso a esta información, principalmente quienes
viven en lugares apartados, donde los medios de comunicación, principalmente
los digitales, no llegan. En ese sentido, no solo es suficiente la
visibilización del problema, sino también las acciones alternas que se puedan
emprender para combatirlo. Se insiste mucho, por parte de las Organizaciones de
la Sociedad Civil, en la implementación de políticas públicas que garanticen
igualdad de acceso al diagnóstico, tratamiento y atención psicológica y
psicosocial, tanto para quien convive con la enfermedad como para sus
familiares que la atienden. Ciertamente, la detección temprana es fundamental
para evitar que se desencadene lo inevitable, o sea, una mastectomía parcial o
total, que implica la extirpación de las mamas mediante una cirugía mayor, la
cual no deja de ser una invasión al cuerpo de la persona afectada, muy dolorosa
físicamente y, por consiguiente, requerirá de una atención psicológica puntual. Sobre la edad adecuada para realizarse una
exploración, se dice que a partir de los 20 años, preferentemente convirtiendo
esta práctica en un hábito, combinándola con el Papanicolau, pues el cáncer
cervicouterino es otro problema de salud fuerte al que nos enfrentamos las
mujeres. Como último antecedente, en febrero de 2020, mujeres
protestaron frente al Palacio Nacional para demandar la gratuidad permanente en
tratamientos y medicamentos para todas las mujeres que lo requieran, pues, al
no ser cubiertos por el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (INSABI),
los costos serían muy elevados.
El listón rosa es el símbolo de quienes se suman cada
año a la campaña de detección y prevención contra este flagelo de corte mundial,
pues cobra aproximadamente 20 mil 444 nuevos casos cada año.
