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COLIMA CAPITAL: SIN PATRULLAS, SIN ARMAS, SIN SEGURIDAD



VIRIDIANA VALENCIA*


Lunes 10 de Noviembre de 2025 8:25 am



COLIMA es, después de Manzanillo, el municipio que más recursos federales recibe para seguridad pública. En números, hablamos de de 149.8 millones de pesos del Fortamun, destinados -por ley- al fortalecimiento de las capacidades municipales en materia de seguridad, equipamiento y operación policial.

Pero, paradójicamente, la capital es también el municipio que no ha adquirido nuevas patrullas, ni armas, ni equipo táctico para sus policías.

Los informes oficiales que fueron revelados esta semana en medios locales detallan que el dinero federal, que debería traducirse en presencia policial, prevención del delito y tecnología de vigilancia, ha sido gastado en mobiliario de oficina, computadoras, lockers, bicicletas tipo patrulla, ventiladores y aires acondicionados.

¿En qué momento alguien en el Ayuntamiento de Colima desvió estos recursos que tienen el propósito de realizar acciones para proteger a la ciudadanía? ¿Cómo puede un gobierno municipal justificar que, en medio de una crisis de seguridad que afecta a todas las colonias, el recurso destinado para enfrentarla se use en gastos accesorios y en amenidades de oficina?

¿Acaso se usarán los escritorios como guarnición ante un enfrentamiento? ¿Podrán los agentes dar alcance a los delincuentes en sus bicicletas?

La nota publicada por Afmedios evidencia un contraste doloroso: Colima cuenta con los recursos, pero no con resultados y lo más doloroso es que -ahora- las autoridades municipales no podrán esgrimir que no tienen dinero. Lo tienen y si no lo han gastado en proteger a la ciudadanía es porque así lo eligieron. 

Lo dije el jueves pasado en la Feria por la Paz: de las ocho patrullas entregadas por el gobierno estatal al municipio, solo tres están en operación y una la chocaron la madrugada del sábado. Las demás, al parecer, fuera de servicio o sin mantenimiento. En un contexto donde cada patrulla representa presencia, confianza y capacidad de respuesta, esa omisión no es menor: es una forma de abandono institucional, la elección de un alcalde que ha preferido la fiesta que actuar de manera responsable.

La seguridad no se improvisa ni se administra con discursos. Se construye con responsabilidad, con estrategia, y sobre todo, con compromiso hacia la gente. Cuando un gobierno municipal destina millones de pesos federales a rubros que no fortalecen la capacidad de sus cuerpos de seguridad, no sólo incurre en una omisión técnica sino en una inmoralidad.

La ciudadanía pide rondines en su colonia, sentir que la autoridad está presente. Pero eso no se logra con oficinas mejor ventiladas o escritorios nuevos, sino con policías mejor equipados, con capacitación, con herramientas y patrullas en la calle.

El Fortamun no es un fondo libre ni un botín político. Su destino está marcado por ley y su manejo debe transparentarse. Cada peso que se desvía de su objetivo vulnera no solo el principio de legalidad, sino el derecho humano a la seguridad pública.

No puede haber bienestar sin seguridad, ni paz sin justicia social. Y no puede haber seguridad si los recursos públicos se diluyen en decisiones administrativas que no tocan la raíz del problema.

El pueblo de Colima tiene derecho a saber dónde está el dinero que debía protegerlo.

Colima no merece un gobierno que gaste más en escritorios que en patrullaje. Merece un gobierno que se tome en serio la seguridad, que entienda que detrás de cada peso mal aplicado hay una calle más insegura, una colonia más vulnerable y una ciudadanía más desprotegida.

 

*Secretaria de Bienestar, Inclusión Social y Mujeres del Gobierno del Estado de Colima