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RAZONES



JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ

EL ATENTADO IRANÍ EN MÉXICO


Lunes 10 de Noviembre de 2025 8:26 am


 TANTO Israel como EU aseguran haber frustrado, junto con unidades de inteligencia de México, un atentado contra la embajadora de Israel en nuestro país, Einat Kranz-Neiger. Acusaron públicamente a Irán, a través de la Guardia Revolucionaria y de su unidad de operaciones en el extranjero, de planear el ataque entre finales de 2024 e inicios de 2025. Según fuentes, los servicios de inteligencia estadounidenses detectaron y ayudaron a desactivar un plan que habría sido coordinado desde Teherán, con apoyo logístico en América Latina, para asesinar a la diplomática en territorio mexicano.

Israel agradeció públicamente a las autoridades mexicanas por su papel en frustrar el complot. Por el contrario, el gobierno mexicano declaró que no existen reportes oficiales, investigaciones o indicios formales de un atentado en curso, postura respaldada por la Embajada de Irán. Sin embargo, no es la primera vez que el gobierno de la 4T guarda silencio ante operaciones de Irán y la Guardia Revolucionaria Iraní en México.

Las relaciones que mantiene el gobierno mexicano con países u organizaciones consideradas terroristas por EU o por instancias internacionales enturbian la relación bilateral. Más allá de los vínculos con Cuba, en Washington inquietan especialmente los establecidos con Venezuela e Irán, y su relación con grupos como Hamas y Hezbolá.

En 2022 y 2023 relatamos aquí la historia del avión de carga 747-300M Dreamliner, propiedad de la empresa iraní Mahan Air. Cuando fue sancionada por fomentar actos terroristas, la aeronave fue entregada a la venezolana Emtrasur (filial de Conviasa) y realizó largas estadías en México antes de ser decomisada por EU.

El avión permaneció varios días en el aeropuerto de Querétaro. Nunca se supo por qué ni qué transportó. Su destino era Buenos Aires, donde fue retenido a petición de las autoridades estadounidenses, desatando un escándalo. De los 20 tripulantes, ocho eran miembros de la Guardia Revolucionaria Iraní y 12 venezolanos. El avión habría sido cambiado de matrícula, pues originalmente pertenecía a la Guardia Iraní y estaba reportado como terrorista por la OFAC estadounidense.

El aparato debió ser retenido en México: estaba boletinado por autoridades aeronáuticas y por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), con la cual México mantiene una relación estrecha. Era propiedad de Conviasa, incluida en la lista negra de la OFAC que prohíbe operar con entidades consideradas amenaza a la seguridad nacional de EU.

Nunca se debió permitir su ingreso a México, ni comerciar con él, ni abastecerlo de combustóleo. Se sabía que los ocho iraníes eran miembros de la Guardia Revolucionaria y que el comandante era un integrante activo de la misma, hermano del ministro del Interior de Irán.

Al partir de Querétaro, aterrizó primero en Córdoba, Argentina, donde no fue surtido de combustible por YPF ni Shell, que conocían su estatus ante la OFAC. Luego se dirigió a Buenos Aires, donde tampoco fue aprovisionado; intentó llegar a Montevideo, pero el gobierno uruguayo le negó el aterrizaje y regresó a Buenos Aires, donde fiscales y jueces ordenaron su retención. Tiempo después, el aparato y su tripulación fueron expropiados y enviados a EU.

Se reconstruyó su itinerario previo: en tres semanas había estado cinco veces en Caracas, cuatro en Teherán, dos en Ciudad del Este (triple frontera de Paraguay), dos en Belgrado, una en Moscú y otras dos en Querétaro. Ese solo recorrido lo volvía altamente sospechoso. En Ciudad del Este se intentó detenerlo, pero logró despegar antes de ser bloqueado. Se supone que partió rumbo a Aruba, pero nunca llegó: reapareció en Querétaro. En México, la investigación se ha ignorado.