LA PAZ: EL FARO DE LA SOCIEDAD
EDUARDO SÁNCHEZ GARCÍA*
Miércoles 12 de Noviembre de 2025 1:21 pm
EN un mundo que gira a velocidades
vertiginosas, con pantallas que nos inundan de crisis globales y tensiones
locales, la paz no es un lujo poético, sino un imperativo vital. Hoy, en esta
era de una sociedad interconectada y frágil, la paz trasciende la ausencia de
guerra: es el tejido esencial para la convivencia, el oxígeno que permite
florecer a comunidades enteras. Su omisión nos condena a ciclos de dolor
innecesario. Reflexionemos sobre nuestro camino histórico y por qué, en Colima
y en el mundo, urge abrazarla como principio rector. Remontémonos a la historia, a esos
capítulos sangrientos que nos avergüenzan y enseñan: conquistas romanas que
devoraron naciones bajo el pretexto de “civilizar”; traiciones medievales que
envenenaron alianzas; guerras mundiales del siglo XX, con millones evaporados
en trincheras por ideales de superioridad; y conflictos actuales en Oriente
Medio o Ucrania, donde el “derecho a defenderse” tiñe de rojo la sangre
inocente. Miles de vidas (hombres, mujeres, niños) se han perdido en
torbellinos armados, justificados por patria, fe o poder. ¿Qué queda? Ruinas,
familias destrozadas, un vacío que ninguna victoria llena. Hoy, en el siglo XXI, revelamos una verdad
profunda: la vida es el valor supremo, eje de nuestra existencia colectiva.
Pensar lo contrario sería irracional y criminal. Una pandemia nos mostró
nuestra interdependencia; el cambio climático, la urgencia de cooperar. Atentar
contra la vida ajena es barbarie, traición al pacto social. En Colima, ¿cómo
justificar la violencia que siega jóvenes o los bombardeos globales que
destruyen escuelas? La vida es un milagro efímero que debemos proteger con
fiereza. Como empresario y dirigente de Coparmex
Colima, veo la paz en la vida empresarial: empresas que fomentan entornos
inclusivos, donde el respeto multiplica la productividad y el servicio a
empleados y proveedores construye cadenas sólidas. Premiar el talento con
oportunidades equitativas no solo eleva a los individuos, sino que fortalece a
la sociedad. Como dijo Martin Luther King: “La oscuridad no expulsa oscuridad;
solo la luz lo hace. El odio no expulsa odio; solo el amor”. Queridos lectores del Diario de Colima, en esta semana
de reflexiones globales, los invito a un compromiso: ¿qué acto de paz
practicaremos? Un diálogo en lugar de un grito, una mano extendida en vez de un
muro. La historia advierte abismos; el presente llama a construir puentes. En
Colima, tierra de volcanes dormidos y espíritus resilientes, la paz es una
elección diaria.
*Presidente de Coparmex Colima
