MINERALES Y FERTILIDAD EN VACAS DE CARNE
JUAN AUGUSTO HERNÁNDEZ RIVERA*
Jueves 13 de Noviembre de 2025 2:00 pm
CADA
año, la ganadería mexicana enfrenta el mismo desafío: la temporada de estiaje.
Entre marzo y junio, la escasez de lluvias reduce drásticamente la
disponibilidad de forraje, afectando la nutrición y la reproducción del ganado.
En Colima, las lluvias del verano permiten una ventana corta de abundancia,
pero gran parte del año los pastos nativos permanecen secos y con bajo valor
nutritivo. Esta realidad obliga a los productores a buscar estrategias que
ayuden a mantener la condición corporal de sus animales, especialmente en las
vacas que están criando. Durante
la lactación, las vacas de carne atraviesan un balance energético negativo:
producen leche para alimentar al becerro y, al mismo tiempo, deben recuperar
reservas corporales para volver a ciclar y concebir nuevamente. Si la
alimentación no cubre sus necesidades nutricionales y minerales, la fertilidad
se ve comprometida. De hecho, las deficiencias de fósforo, potasio, magnesio,
cobre y selenio se asocian con fallas en la ovulación, retraso del celo y baja
tasa de concepción. Los
minerales participan en múltiples funciones fisiológicas. Algunos, como el
fósforo y el magnesio, intervienen en el metabolismo energético; otros, como el
cobre y el selenio, tienen una acción antioxidante que protege el desarrollo
del folículo ovárico y del embrión. Su carencia reduce la producción de leche y
puede poner en riesgo la supervivencia del becerro. Ante
esta situación, la suplementación mineral representa una herramienta práctica
para mejorar la eficiencia reproductiva. Puede hacerse mediante bloques
minerales, sales adicionadas al alimento o aplicaciones inyectables. Estas
últimas han mostrado efectos positivos en el diámetro del folículo dominante,
la actividad luteínica y la tasa de concepción cuando se combinan con programas
de inseminación artificial a tiempo fijo (IATF). Un
estudio reciente demostró que la aplicación de minerales antes y después de un
protocolo IATF incrementó la tasa de fertilidad tanto en vacas como en
vaquillas. Aquellos animales que recibieron al menos una dosis inyectada
presentaron mejor condición corporal y más vacas preñadas al final del ciclo.
Esto sugiere que la administración estratégica de minerales podría ser una vía
eficaz para acortar los intervalos entre partos y aumentar la productividad de
los hatos de carne. Aún
queda por determinar si una sola aplicación al inicio del programa es
suficiente o si se requieren dos para maximizar los efectos reproductivos. Sin
embargo, los resultados disponibles son alentadores y apuntan a un mismo
objetivo: mantener la eficiencia reproductiva durante la época seca. La suplementación mineral no debe verse solo como un gasto
adicional, sino como una inversión en productividad y bienestar rural. En
regiones tropicales y semiáridas como Colima, donde la sequía es una constante,
aplicar minerales en el momento oportuno puede marcar la diferencia entre una
vaca vacía y una preñada. El
futuro de la ganadería sostenible pasa por integrar el conocimiento científico
con la práctica cotidiana. Cada decisión que fortalezca la salud y la
fertilidad del ganado contribuye también a la estabilidad económica de las
familias productoras y al equilibrio ecológico del entorno.
*Profesor de la
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad de Colima
