RAZONES
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
CNTE: DESASTRE PARA LA EDUCACIÓN PÚBLICA
Jueves 13 de Noviembre de 2025 2:01 pm
HACE casi exactamente 7 años, un 18 de
octubre de 2018, a poco de asumir el poder, un irritado López Obrador calificó
a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) como “un
grupo conservador con ropaje radical”. Por una vez, tenía razón. Es lo que
habíamos escrito en el libro La élite y
la raza (Taurus, 2012), con Bibiana Belsasso. Hoy, la CNTE, a pesar de que
el gobierno de López Obrador y ahora el de Claudia Sheinbaum les han dado casi
todo, quiere más y se apresta a un paro nacional (como siempre, coincidente con
días de puente, para ampliarlo) y a bloqueos en un momento de simple desastre
para la educación pública. Cuando publicamos aquel libro, acompañado
de un puntual documental, tanto el gobierno de Peña Nieto, que estaba a punto
de comenzar, como el lopezobradorismo consideraban que el problema no era la
Coordinadora, sino el SNTE y su entonces líder, Elba Esther Gordillo. Se
equivocaban. Más allá de los excesos que pudieran haberse cometido, ni Elba
Esther ni el SNTE eran el verdadero obstáculo para reformar la educación. Era
la Coordinadora: una expresión violenta y radical que trabaja para sí misma,
cuyo principal interés es el dinero, el control de la nómina educativa y las
plazas de maestros. En La
élite y la raza escribíamos, con Bibiana, que una de las dos grandes
amenazas para la educación pública (la otra era la creciente privatización de
la educación), es lo que podríamos llamar la ideologización de la pobreza y, de
la mano con ella, la de la propia educación. La CNTE escenifica perfectamente
esa lógica de mantener la educación como rehén de la lucha por el poder. En el discurso político de la Coordinadora
(decíamos en aquel libro, vigente al día de hoy) no hay nada que se acerque a
la educación. No es el tema ni el objetivo; en todo caso, es la coartada más o
menos eficaz para una lucha política que tiene que ver con las oposiciones más
radicales y que suele pasar por las plazas del magisterio, a las que quieren
conservar como un bien patrimonial. No se recuerda un año sin que los líderes
de la Coordinadora hayan ordenado tomar la ciudad de Oaxaca o las calles de
Morelia o Tuxtla; sin que hayan bloqueado espacios públicos en la Ciudad de
México; sin que hayan presentado un pliego petitorio imposible de cumplir y,
finalmente, sin que hayan terminado recibiendo dinero y posiciones políticas o
de poder de los gobiernos, o incluso de los opositores coyunturales de éstos,
que han pensado que están usando esas movilizaciones para descarrilar a sus
adversarios, sin comprender que así han ido haciendo cada día más fuertes y más
impunes a grupos que apuestan solamente por ellos mismos. No importa quién sea el presidente o el
gobernador ni cuál la coyuntura: se ha creado un monstruo que, paradójicamente,
cuanto más hunde al Estado y a su educación, más poderoso se hace. El único
interés es el propio. Oaxaca, Michoacán, parte de Chiapas y
Guerrero tienen, gracias a estos grupos, los peores índices educativos del
país. Es un magisterio, una sección sindical muy peculiar: muchos no son
maestros, porque las plazas se heredan y se venden; cualquiera que salga de la
escuela Normal, tiene asegurada automáticamente una plaza de maestro. Nada beneficiaría más a las familias, a
los estudiantes y a los propios maestros que reformas educativas que les den a
los docentes mayor respetabilidad social y preparación, de la mano con mejores
salarios. Pero en la CNTE dicen que la reforma educativa “privatiza” la
educación. Los que están privatizando la educación son esos mismos grupos.
Lo dijimos hace 13 años. Lo ratificamos
ahora. Y en Palacio todavía cobijan a estos conservadores con ropaje radical.
