Ya no más sufrimiento
RUTH HOLTZ*
Viernes 14 de Noviembre de 2025 11:09 am
CUANDO
lo que estamos viviendo duele más allá de lo soportable. Cuando llega a
volverse un trastorno mental como la depresión, la ansiedad o incluso
desórdenes alimenticios, consumo de sustancias o fobias, ataques de pánico,
entonces es indispensable atenderse con un tratamiento psicoterapéutico y,
cuando así se requiera, combinarlo con la atención de un psiquiatra y/o con la
asistencia a un grupo de autoayuda. La
familia, los amigos y la gente cercana en nuestro entorno pueden “contener”
hasta cierto grado nuestros desequilibrios emocionales, siempre y cuando exista
verdadera amistad, disposición compasiva y escucha sin críticas ni reproches.
Sin embargo, es difícil encontrar, en este tiempo de tanta desconexión, una
comunidad así. Si tienes la fortuna de que tu familia te acoge, tienes personas
sabias que te aconsejan y amistades que te escuchan y cuidan de ti, puede ser
suficiente. A
veces nuestro sufrimiento desborda nuestros núcleos sociales y necesitamos
asumir la responsabilidad de acudir a un profesional de la salud mental y a la
atención psicoterapéutica. En el espacio vital de la psicoterapia podemos tener
esa disposición compasiva, una escucha sin críticas ni reproches, pero sobre
todo la posibilidad de desahogarnos, de analizar a profundidad nuestras heridas
emocionales y enfrentar lo que no habíamos podido tramitar, asimilar o
comprender. El
hecho de compartirlo con una escucha entrenada y una disposición unilateral (se
trata nada más de ti) y poderlo contener en ese espacio privado significa que
lo que surja no afectará tus relaciones ni la manera en que los demás te traten
por haberles compartido tus sentimientos y pensamientos más íntimos,
disruptivos y, acaso, demasiado intensos para tus seres queridos. Compartir con
un desconocido y gestar con esa persona una relación de confianza para que
“contenga” tus sentimientos más profundos y te ayude a pensar sin autoengaños
es sumamente edificante para poder crecer, sanar y reorganizar nuestro interior
sin comprometer a las personas que queremos, que podrían sufrir o incluso, en
malos momentos, usarlo en nuestra contra. Gracias
a que la psicoterapia es un diálogo fuera de tu vida cotidiana, en una
situación privada y sin compromisos emocionales, permite que tengas la libertad
de explorar tu interior con alguien que te acompaña, te ayuda y te consuela
conforme avanzas en ese proceso. Es
sumamente enriquecedor, tengas una urgencia emocional o no, el poder tener el
privilegio de ser escuchado desde una visión experta y doble: la visión de lo
consciente y la visión de lo inconsciente. Atiéndete, ya no más sufrimiento
inútil. * Psicoterapeuta.
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