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LETRAS Y NÚMEROS



JOSÉ ÁNGEL BRAMBILA LEAL

Generación Z: la marcha


Martes 18 de Noviembre de 2025 1:38 pm


LA primera pregunta que hacen las personas sobre una marcha es: “¿Como cuántas personas había?”. Para quienes preguntan, la cantidad que participa es determinante para saber si la marcha fue un éxito o un fracaso, sin importarles la personalidad o identidad de los asistentes, como si lo valioso fuese el número y no los objetivos de una manifestación. Como siempre ha sucedido, los destinatarios de las protestas argumentarán que los asistentes fueron una cantidad muy inferior a los que en realidad asistieron, y los convocantes dirán que los participantes fueron el doble de los que dice el discurso oficial.

Imaginemos una ciudad cualquiera donde haya un mitin de protesta por parte del personal médico porque en sus hospitales no existen los materiales necesarios para que ellos atiendan a los enfermos y salven vidas; y supongamos que la cantidad sea de tan solo trecientos asistentes entre médicos y enfermeras. Pueden parecer pocos, pero para las autoridades a quien va dirigida la protesta eso es más preocupante que si a esa marcha acudieran unos miles de gentes sin tener nada qué ver con la atención directa a los enfermos.

La marcha del sábado, convocada por los integrantes de esa legión de jóvenes a quienes se les ha llamado la Generación Z, puede parecer que fue muy numerosa o que fue austera, dependiendo de quién la califique; pero es un hecho que, cuando los jóvenes empiezan a participar, las autoridades deben prestar mucha atención a ese hecho.

Las marchas de la Ciudad de México, Morelia y, sobre todo, Uruapan están siendo un detonante por donde se canalizan las frustraciones de muchos mexicanos hartos de la violencia y los males que los aquejan. Por eso es importante no olvidar la historia. El origen de la primera marcha fue el primero de mayo de 1886 en Chicago, cuando los obreros buscaban que se estableciera la jornada de ocho horas y que se permitiera descansar los domingos. La represión por parte de la policía fue violenta. Derivado de ello murieron decenas de obreros y cientos resultaron heridos, ejecutando a los líderes del movimiento; ahí fue cuando, al morir, nacieron los Mártires de Chicago.

 Ahí dieron inicio las marchas y protestas, como el arma pacífica que tiene la ciudadanía para organizarse como sociedad y, por ese medio, buscar que el gobierno atienda sus demandas y peticiones. En Colima también hubo una marcha que partió del Jardín Núñez al Jardín de la Libertad. Se estima que los asistentes eran cerca de 3 mil, pero, como dije al principio, unos dirán que eran muchos más y otros que esa cantidad es exagerada. Lo que sí es un hecho fue el fervor y entusiasmo con que los asistentes cantaron el Himno Nacional y la manera como coreaban cada una de las consignas, resaltando la de “Colima quiere paz”.

¿Gusta opinar? Lo espero en Las Mentadas.

jbrambilaleal@yahoo.com.mx