La criatura oscura
RUTH HOLTZ*
Viernes 21 de Noviembre de 2025 12:34 pm
VIVIR es un acto de heroísmo. Todos los días enfrentamos la aceptación y
el rechazo, los conflictos por los malentendidos y los momentos en que parecen
comprendernos. Hay quienes están solos y luchan por pertenecer, por ser
aceptados. Algunos viven la obsesión del poder o de superar a otro que les
aplastó un día. Muchas veces, ante las limitaciones de la vida, quisiéramos vencerlas o,
acaso, acusamos a Dios de no hacer las cosas como nos favorecieran, según
nuestra perspectiva. La autoridad del padre ejercida con violencia sobre el
hijo. La violencia en la pareja. La discriminación dentro de la familia. Las
diferencias entre hermanos. La infidelidad. Las mujeres rotas que se dejan
llevar por la vida como sombras… El dolor de enfrentar los dilemas de la vida:
¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿A dónde pertenezco? Todos estos temas son abordados en psicoterapia. Son, para algunas personas,
fuente de sufrimiento. Son el tejido de muchas generaciones. Se pueden ver las
líneas transgeneracionales en la constelación de cada individuo. “La criatura”, que es estelarizada en la película reciente de Guillermo
del Toro, Frankenstein, supone una
propuesta muy atractiva para retratar la parte oscura de la humanidad, de su
intento por superar las limitaciones y hacer lo que se quiere sin freno alguno. Lo interesante de la historia (contada de esa manera en la película) es
que muestra todos los dilemas del dolor humano concentrados en la criatura. En
una entrevista, Guillermo del Toro dice: “El golpe se hereda. El golpe se
repite. La violencia viaja. Lo que Víctor aprendió al ser humillado… es lo
mismo que termina enseñándole a su creación”. Y agrega: “La Criatura no aprende
amor de Víctor. Aprende castigo. Aprende rechazo. Aprende el sonido del golpe
antes que el sonido de una palabra. El monstruo no aprende palabras… aprende
emociones. Y las primeras son las más dolorosas”. Vemos que está hablando de lo
que nos pasa en nuestra familia, en la confrontación con el mundo. En la
psicoterapia descubrimos esa criatura oscura que va reuniendo todo el dolor y moldeando
nuestra forma de actuar de acuerdo con las necesidades frustradas más urgentes.
Y una de ellas es el amor de la madre; otra, la aceptación del padre. Heredamos lo que no sanamos. Todos somos niños heridos que no hemos
superado la herida que nos marcó. Así también Víctor (como dice Guillermo del
Toro) no es un villano: “Víctor está atrapado en una sola memoria: no haber
podido salvar a su madre. Todo lo demás nace de ahí”. La criatura recibe ese
trauma multiplicado. Por lo tanto, tampoco es el villano. En la psicoterapia buscamos reconciliarnos con lo que somos, perdonar y
dejar de multiplicar el trauma. Encuentra, en tu propia historia, lo que hay
que sanar y sé libre para disfrutar de vivir. * Psicoterapeuta.
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