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El vuelo de las mariposas



ROSA EVELIA VILLARRUEL FIGUEROA


Martes 25 de Noviembre de 2025 1:32 pm


EN un sistema patriarcal persistente, y reconociendo las alarmantes cifras de violencia contra las mujeres y las niñas, tanto en el espacio público como privado, es que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en el año de 1999, instituye el 25 de noviembre, extendido hasta el 10 de diciembre (Día de los Derechos Humanos), dieciséis días de activismo social, con el objetivo de visibilizar y concientizar a la ciudadanía de este tremendo flagelo y emprender acciones para prevenirla, atenderla y eliminarla.

Dichas violencias representan graves consecuencias físicas, emocionales y económicas que afectan directamente el desarrollo, el bienestar y la libertad de quienes las padecen, mayoritariamente mujeres y niñas, alarmantemente en edades tempranas, convirtiendo este hecho en un fenómeno estructurante.

Aun contando con la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y sus homólogas estatales, representando un avance significativo, pues al tipificar los diferentes tipos y modalidades de violencia, se evita normalizarlas y dar paso al establecimiento de acciones y políticas públicas para prevenir, atender, sancionar y erradicar dichas violencias.

Esta ley, como muchos derechos ganados, ha sido producto de la lucha de las mujeres, tanto de quienes nos antecedieron como de las actuales, pues mediante la organización y demandas claras y contundentes colocaron el tema de las violencias en todos los escenarios posibles, aun con las recurrentes respuestas en sentido negativo de quienes son responsables de nuestra seguridad y salvaguarda.

Todo este recorrido no ha sido suficiente, pues continúa prevaleciendo la impunidad en los ámbitos de la vida social, familiar y política; los feminicidios, máxima expresión de estas violencias, continúan un curso cotidiano y sistemático al no encontrar obstáculos preventivos y legales que los frenen, llegando a cifras desorbitantes, al menos en nuestro estado, por arriba de la media nacional.

¿Por qué el 25 de noviembre? Porque ese día, del año 1960, fueron brutalmente asesinadas por órdenes del genocida y represor Rafael Trujillo, entonces presidente de República Dominicana. A Patricia, Minerva y María Teresa les llamaban “Las Mariposas”.

Hermanas muy unidas que compartían los anhelos de libertad, propios de las y los jóvenes. Minerva era la más participativa en temas relacionados con las desigualdades de clase que predominaban en su país. De hecho, ella fundó, junto con su esposo Manolo Tavares Justo, el Movimiento Revolucionario 14 de Junio. María Teresa se unió al movimiento, y al principio su participación no fue muy activa, pero terminó liderando parte de las actividades que se plantearon como organización.

Y aunque Patria no estaba orgánicamente integrada al movimiento, su participación fue fundamental: prestaba su casa para almacenar armas y herramientas que eran utilizadas en los enfrentamientos que surgían con el equipo represor del presidente.

Por toda su actividad en defensa de los derechos humanos en general y de las mujeres en particular, es que se determina que este 25 de noviembre sea para recordarnos que la lucha por la erradicación de la violencia hacia mujeres y niñas no debe parar en acciones de un solo día; si las violencias son todos los días y en todos los lugares posibles, siempre tendríamos que alzar la voz, por nosotras, las niñas y por las que ya no están para alzar la voz.

En su país natal, como en el mundo, Las Mariposas son consideradas heroínas. Sus restos descansan en un mausoleo que fue declarado extensión del Panteón Nacional y se encuentra en la Casa Museo Hermanas Mirabal, última residencia de las hermanas y la familia.