Brillar o caer
DAYRA YISCEL GÓMEZ DÁVILA*
Viernes 28 de Noviembre de 2025 11:24 am
LA noche de Lusail se abre como un umbral
incómodo para Lando Norris, ese punto en el que la velocidad deja de ser
espectáculo y se convierte en obligación. El británico llega a Catar con la
posibilidad real de coronarse, pero también con la memoria reciente de una
temporada que le ha enseñado, una y otra vez, cuán caro cuesta cada error.
¿Será aquí donde descubra si está listo para sostener el peso de una oportunidad
que ya no se repite? El escenario actual pone a Norris veinticuatro
puntos arriba de Max Verstappen y Óscar Piastri. Este fin de semana ofrece
hasta treinta y tres unidades: ocho por la Sprint del sábado y veinticinco por
el Gran Premio del domingo. Eso significa que el británico solo necesita sumar
dos puntos más que sus rivales directos para asegurar el título sin esperar a
Abu Dabi. La ecuación parece sencilla, pero en Lusail nada lo es. Catar es un
circuito que castiga al que duda y premia al que sabe caminar sobre el borde
sin resbalar. McLaren aterriza en un trazado que favorece a
quienes dominan la degradación de neumáticos y administran el desgaste bajo un
calor que no perdona. En ese terreno, el equipo ha demostrado que puede
convertir presión en claridad. Las últimas carreras han colocado a Norris como
una presencia constante en la parte alta, alguien que ya no solo amenaza desde
la sombra, sino que aparece dispuesto a apropiarse del relato. En Lusail, cada
vuelta pondrá a prueba su capacidad para combinar velocidad con paciencia, un equilibrio
que ha aprendido a pulir entre oportunidades perdidas y momentos en los que
parecía que la victoria era inevitable, hasta que no lo fue. La calma que rodea al equipo en este cierre de
temporada es, quizá, uno de los factores más determinantes. No hay ruido
alrededor, no hay distracciones externas, no hay historias paralelas que
compliquen lo evidente. Solo un piloto concentrado, un equipo confiado y un
coche que ha sabido crecer con el paso de los meses. McLaren ha aprendido a
custodiar a su talento, a protegerlo cuando es necesario y a empujarlo cuando
la situación lo exige. Y ese acompañamiento podría ser la diferencia en un fin
de semana que no permitirá márgenes amplios de error. El desafío de Norris no consiste solo en sumar
puntos, sino en sostener la narrativa de un piloto que quiere dejar de ser
promesa para convertirse en certeza. Este título no sería únicamente el cierre
de una temporada sólida, sino la señal definitiva de que ha alcanzado la
madurez que tanto se le reclamó. Catar puede convertirse en el capítulo que
confirme que está listo para disputar campeonatos con regularidad o, por el
contrario, en el recordatorio de que aún falta dar ese salto final que separa a
los buenos de los campeones.
*Periodista
deportiva
