Cargando



Hacia la comunicación no-violenta



RUTH HOLTZ*


Viernes 28 de Noviembre de 2025 12:30 pm




IDENTIFICAR la comunicación violenta es a veces obvio, otras no. En la mayor parte de los casos, no es evidente e incluso está normalizada por formas de pensar culturalmente aceptables y convenientes. De cualquier modo, todo acto violento tiene causas. Identificarlas y atender lo que éstas revelan puede cambiar la situación y encauzarla hacia una comunicación empática y compasiva.

La comunicación violenta consiste en atacar para lastimar a otro mediante palabras, actos o situaciones ideadas para ese fin, o que han “congelado” a la persona en una manera de ser, un estereotipo o una expectativa que frena su libertad. Se expresan juicios sobre la persona; pueden ser abiertamente hirientes, pero en otros casos pueden ser sutiles e incluso positivos. Veamos algunos ejemplos: “la mujer es la que crea el calor de hogar”, “eres un idiota”, “es que los hombres no encuentran nada”, “me choca que no te arregles”, “eres muy inteligente”, “espero que no me defraudes”, “eres tan poco observador”, “todo lo tengo que hacer yo”, “es el colmo que no puedas hacer nada bien”.

Todo juicio es una forma de ataque porque procura herir al otro, directa o indirectamente. Los juicios positivos ponen una carga en la persona: tiene que ser como se le ve y eso limita su libertad, incluso de ser poco inteligente o de dejarse fluir sin expectativas de nadie. La violencia también puede ser de género: porque eres mujer se espera de ti, o porque eres hombre tus debilidades son... En realidad, los juicios “atrapan” a la persona en un determinado modo de ser o estereotipan su forma de ser, cuando habría que verla por sí misma y en su inagotable fuente de posibilidades.

Cuando atacamos con juicios es porque no hemos satisfecho ciertas necesidades. Si digo “los hombres no encuentran nada” al hombre que tengo a mi lado, quizá en el fondo siento que no tengo apoyo, que tengo que hacerlo todo yo, y que tal vez experimento miedo o desamparo. Si gestiono adecuadamente mi emoción, tal vez ni siquiera necesite lanzarte ese juicio y pueda pedir directamente lo que necesito.

Cuando somos atacados por juicios, podríamos detenernos a identificar qué necesidad no pudo satisfacer la persona que emitió el juicio, y ofrecerle apoyo empático y compasivo. ¿Para qué necesitarás maltratarme?, ¿Qué te hace falta?

Vivimos con frecuencia situaciones en las que no se satisfacen nuestras necesidades. La frustración, el miedo y el desamparo que eso produce, puede llevarnos no solo a una comunicación violenta, sino a actos de franca rebelión. Lo que podemos hacer, a un nivel básico, es ofrecer apoyo identificando la necesidad del otro, no sin antes consolarnos a nosotros mismos por haber sido ofendidos y reconociendo también si sentimos una necesidad que el otro violentó, incluso la necesidad de ser respetado o tratado con dignidad.

Para trabajar los conflictos y el desorden emocional involucrado, es necesaria la psicoterapia.

 

* Psicoterapeuta

biopsico@yahoo.com.mx

312 330 72 54 / 312 154 19 40