INNOVEMOS ALGO YA
MARÍA EUGENIA GONZÁLEZ PEREYRA
Arte
Viernes 28 de Noviembre de 2025 12:07 pm
EL otro
día, estaba pasando el tiempo, es decir, desperdiciando mi vida en pantallazos,
cuando de repente me detuve en un post que me retaba a distinguir cinco estilos
artísticos en una imagen. En la
imagen, creada con herramientas digitales, se veía a la Mona Lisa en primer
plano, con su rostro fragmentado por líneas geométricas que aludían a Picasso.
A un lado de la burda copia de un Da Vinci, escurría un reloj con destellos de
Dalí. Una fría imagen temperada por una noche estrellada que me recordó a Van
Gogh y cuya luz iluminaba una romántica bruma que me llevó a Monet. ¡Qué
impacto! Cinco siglos de historia del arte en un pantallazo. Al
parecer, quieren que creamos que scrollear es adquirir cultura, pero es justo
eso lo que nos arrebata la dicha de observar el estilo, la personalidad, la
historia, el alma plasmada en cada lienzo. Tristemente eso no es lo de hoy.
Ahora vamos por ahí sin tocar, sin vivir, sin sentir, sin reaccionar ante lo
que la vida nos quiere dar. Nos limitamos a ese "guau, sí lo supe" y
lo compartimos, presumiendo conocer, exhibiendo el vacío que nos habita. ¡No se
trata de saber quiénes son los artistas! Se trata de haberme dado el tiempo
frente a cada cuadro, como para decir que en algo me transformaron. Pero hoy
nos creemos inteligentes y eruditos en solo un segundo. ¿Por qué? Por esa
adicción que nos tiene así, sin hacer cimientos, ni memoria, mucho menos
historias de vida nuevas. Todo, la vida, el amor, el trabajo, la cultura, todo
es un paquete de sopas instantáneas que nos está enfermando. Ya no sabemos
sazonarnos la vida. No
charlamos. No llamamos para escuchar la voz del otro, sentir su energía,
reconocer la pasión en la voz, el brillo en los ojos. ¡Ay, cómo me gustaría! En
lugar de eso, respondemos con un texto rapidito. El amor hoy es un emoji, un
sticker. ¿Realmente lo es? ¡No! Se nos está olvidando amar y hemos olvidado
cómo es ser amado. Yo uso
los medios, uso stickers para profundizar en vez de un simple "ok",
pero no quiero eso realmente. A mí me gusta, incluso en videollamada, ver la
cara, escuchar la voz. Porque si la distancia no me permite la cercanía física,
siempre está la tecnología cuando es sabiamente usada. También en videollamada
reservamos un tiempo para el otro. Nos damos atención plena, y eso es
importante. Aunque
mucho más disfruto estar en un ambiente agradable, siendo acariciada por ese
aroma a café tostado, una música suave, plantas, luz. Y lo más importante: tú,
con tu cercanía. Percibir tu respiración y temperatura, escuchándote y
reconociendo tu alma y la mía cuando está contigo. Alegrarme con los brillos de
tus ojos, el tono de tu voz, el contenido de una charla que construye y “desconstruye”
la vida. Llegar juntos a conclusiones, entendernos, respetarnos, unirnos.
¡Caray, simplemente platicar! Por eso
y más, nos toca aceptar que ser culto no es reconocer en una imagen a cinco
artistas. Ser culto implica haber experimentado, es la suma del saber
constituido, lo que está en una biblioteca o museo, y el saber existencial: la
experiencia que vivo cuando me enfrento cara a cara con la obra de arte o con
un "tú". Necesitamos
pasión, compasión, sensación. Necesitamos espacio, paciencia, atención,
perseverancia, continuidad. Vernos, escucharnos, sentirnos, recordarnos.
Innovemos algo ¡Ya!
innovemosalgoya@gmail.com
