Hechos no palabras
JULIA LICET JIMÉNEZ ANGULO
Lunes 01 de Diciembre de 2025 9:27 am
EL informe de
gobierno de la actual administración estatal fue, una vez más, un evento lleno
de forma pero vacío de fondo. Un acto costoso, diseñado más para la propaganda
que para informar con seriedad a las y los colimenses. La gobernadora morenista
presentó una larga lista de apoyos sociales: becas, uniformes, computadoras y
programas asistenciales. Sin embargo, evitó hablar con claridad del principal
problema que hoy enfrenta Colima: la inseguridad. No se puede
hablar de bienestar cuando la gente vive con miedo. No se puede presumir
desarrollo cuando las familias temen salir de sus casas y los negocios bajan
sus cortinas antes de que anochezca. Los programas sociales son necesarios, sí,
pero no representan una política integral cuando la violencia domina las
calles. La mandataria mencionó
una disminución del 48 por ciento en las carpetas de investigación por
desaparición, pero no explicó cómo se obtuvo ese dato ni en qué condiciones. No
se habló del subregistro, del miedo a denunciar ni de los casos que nunca se
convierten en expediente. Una baja en cifras no siempre es una mejora en la
realidad. A veces solo refleja desconfianza hacia las instituciones. Mientras el
evento se llenaba de aplausos, en Colima las víctimas siguen esperando
justicia. Se gastaron recursos públicos en un informe fastuoso, pero no se
habló de estrategias claras para enfrentar al crimen, ni de resultados
concretos en el combate a la violencia, ni de una ruta firme para recuperar la
tranquilidad. En mis
recorridos por colonias y comunidades, la gente no pide más computadoras, pide
patrullas. No pide uniformes, pide seguridad. No pide discursos, exige
resultados. Las familias quieren vivir sin miedo, que sus hijos regresen a
casa, que sus negocios no sean extorsionados, que sus calles no sean zonas de
guerra. Ocultar el
problema no lo resuelve, solo refleja indolencia ante las víctimas. Callar es
una forma de traición y minimizar la tragedia es una manera de normalizarla. ¿Qué sentido
tiene un informe caro cuando no hay seguridad barata? ¿Qué sentido tiene
presumir computadoras cuando hay familias enterrando a sus hijos? ¿Qué sentido
tiene hablar de uniformes cuando hay jóvenes que no regresan a casa? Como diputada federal de Acción
Nacional, seguiré alzando la voz por Colima. Defenderé siempre a las y los
colimenses, porque merecen mucho más que eventos y cifras maquilladas. Quieren
vivir seguros. Y eso es una exigencia legítima que este gobierno no puede
seguir ignorando. Porque Colima
no quiere discursos. Quiere paz.
*Diputada
Federal y Presidenta Estatal del CDE del PAN
