Diciembre y sus contradicciones
ROSA EVELIA VILLARRUEL FIGUEROA
Martes 02 de Diciembre de 2025 10:34 am
YA
desde mediados del mes anterior a diciembre, todo el ambiente se empieza a
transformar en colores rojo, verde, amarillo, dorado, etc., para anunciar las
ansiadas posadas, pero también las vacaciones y el aguinaldo, ese que ya
tenemos comprometido y que, en cuanto se recibe, se vuelve agua al empezar a
distribuirlo entre los acreedores y demás compromisos ya contraídos. Pese
a todo, es un mes que pareciera que el tiempo se detiene para dar paso a esas
reuniones familiares postergadas durante el año, al viaje pagado a
mensualidades o a probar la receta de pollo o pavo tan recomendada, reservada
para ese día especial. Hasta aquí todo bien, tomando en cuenta que la Navidad
simboliza esperanza, renacimiento y un nuevo comienzo; sin embargo, no todo es
miel sobre hojuelas. En cada familia esta fecha toma un sentido diferente, de
acuerdo con situaciones diversas y de toda índole. Generalizando,
podemos ver familias para las que la lucha por la sobrevivencia ha significado
un deterioro en la salud, la economía y hasta la pérdida de lo indispensable.
Luego entonces, ¿con qué ojos mirar estas próximas fechas? Si en el día a día
apenas alcanza para lo básico. En
estas fechas, la parafernalia orquestada por la mercadotecnia enfrenta a muchas
familias a verdaderas restricciones financieras que limitan su capacidad para
gastos en regalos, decoraciones y compromisos (no siempre familiares),
sometiéndolas a estrés o ansiedad por no cumplir con los estándares de su
contexto social. No
es fácil mantener una tradición ancestral, sobre todo cuando a nuestro
alrededor las expectativas empiezan a fraguarse desde meses antes o incluso de
una posada a otra, porque comúnmente aparece otro factor que nos lleva a
una verdadera situación de estrés: la competencia. Cierto es que, tanto en lo
familiar como en la comunidad, nos esforzamos porque estos días sean de
verdadera armonía; reservamos rencillas y desacuerdos para después, para no
enturbiar los buenos momentos. Aunque los mensajes de cuño religioso insisten en
que “son días para perdonar”, creo que no ha sido muy efectivo, pues al empezar
el siguiente año todo vuelve a la normalidad, con deudas, preocupaciones y
rencores incluidos. Algo que es importante
mencionar es que las carencias económicas despiertan la creatividad, y algo
evidente en los últimos tiempos es que, a falta de recursos económicos para la
compra, las personas optan por hacer ellas mismas sus regalos: lo que se ha llamado
Navidad DIY (hazlo tú misma), creando verdaderas obras (hasta personalizadas) o
decoraciones con materiales reciclables. La dualidad en la que se
viven estas fechas coloca a cada familia en lugares específicos; lo cierto es
que todas encajan en una sola: la preocupación de qué hacer. Las económicamente
solventes piensan en viajes en crucero, avión o auto, en el lugar, la comida y
las fechas. Quienes apenas salen al día con lo esencial (la mayoría) optan por
ríos, parajes u otros espacios que ofrece la naturaleza de forma gratuita
(aunque ya no tanto, porque en algunos habría que pagar). Siempre nos las
ingeniamos para salir adelante, sobreponiendo el objetivo principal, que es la
diversión.
No podemos dejar de mencionar
que para muchas familias estas navidades estarán cargadas de dolor,
desesperanza y zozobra al enfrentar la ausencia de un ser querido, en las
circunstancias que sean. Más aún para quienes han sufrido la sustracción de un
hijo, hija o familiar como si fuera moda: las desapariciones forzadas. No
podemos cerrar los ojos ante estas realidades; y sí, insistir en que la
solidaridad y la sororidad sean los ejes que marquen este mes junto con sus
festividades navideñas.
