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INDICADOR POLÍTICO



CARLOS RAMÍREZ

Se fue pero se quedó


Martes 02 de Diciembre de 2025 10:31 am



CON su especial sensibilidad para descifrar escenarios políticos conflictivos que lo puedan afectar o para aprovechar las circunstancias que le permitan tomar el control de los acontecimientos, el presidente emérito Andrés Manuel López Obrador salió del Palacio de Invierno de Palenque para defender su proyecto en uno de los ciclos políticos bajos que afectaron en los últimos dos meses la fuerza política de la presidenta Sheinbaum Pardo.

El anuncio de López Obrador de que regresaría a la política para defender a la democracia fue interpretado rápidamente en el escenario mediático como que la democracia lopezobradorista (hay que aclararlo) está en peligro, mucho por la desarticulación del bloque de la coalición dominante que escucha más a Palenque que a Palacio, con las expresiones de Donald Trump y, sobre todo, con las rebeliones internas por agendas propias como la del fiscal general Alejandro Gertz Manero.

De modo natural e inevitable, todo posicionamiento público del presidente emérito tiende a acotar, en tensión dinámica, los márgenes de maniobra de la presidenta constitucional en funciones, sobre todo porque Palacio Nacional insiste en que forma parte de un proyecto que definió, encabezó y ahora pastorea el presidente emérito.

El problema al interior de la 4T tiene que ver con las agendas negativas que se han posicionado en el espacio público, algunas de ellas con ayudaditas que le dio a la oposición el fiscal general Gertz Manero en materia de expedientes judiciales del huachicol, corrupción, inseguridad, narcotráfico y lavado de dinero, aunque con indicios de que el fiscal no perdió la razón al abrir esos expedientes y filtrarlos a la prensa. Algunos analistas de inteligencia estarían tratando de probar que fueron dardos lanzados por EU a trasmano de Gertz.

La fuerza de la figura política del presidente emérito López Obrador sí está dañando la capacidad de gestión cotidiana de la Presidencia de la República desde Palacio Nacional y le está reduciendo los espacios a la propia presidenta Sheinbaum Pardo.

El presidente emérito tiene razón en desdeñar a la oposición porque sus comportamientos erráticos no merecen que los voltee a mirar. La crisis de la democracia y de la defensa de la presidenta Sheinbaum Pardo que dice López Obrador tiene que ver con el dato que habrá que profundizar: la falta de manejo político de la crisis de corrupción de Morena sí está dañando las expectativas para mantener las gubernaturas y la Cámara de Diputados que se votarán a mediados de 2027.

Así que el centro del universo morenista pasó a manos del presidente emérito López Obrador, con los costos políticos en las figuras del gobierno de Sheinbaum Pardo.

Política para dummies: en política lo que es, es; y lo que no es, no es.