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Futuro que exige mayores resultados



EDUARDO SÁNCHEZ GARCÍA*


Miércoles 03 de Diciembre de 2025 10:50 am



EN este periodo de informes anuales, donde las autoridades rinden cuentas sobre sus avances y retos, el Cuarto Informe de Gobierno presentado por la gobernadora Indira Vizcaíno Silva el pasado 25 de noviembre destaca como un momento clave para reflexionar sobre el rumbo de Colima. Lo que más queremos es que le vaya bien a nuestros gobiernos; sería escupir hacia arriba si desde la trinchera ciudadana deseáramos el mal. Esto no puede caer en politiquería: es un ejercicio de análisis en el que hay realidades que no podemos ni debemos ocultar. Nos duelen los asesinatos, la extorsión y, sobre todo, la indolencia de un sistema que parece no poder o no querer instalar la paz.

Es innegable la resiliencia con la que esta administración ha enfrentado la quebrada herencia dejada por gobiernos anteriores: cuatro años después, se han logrado avances en áreas como la coordinación con el gobierno federal y la inversión en obra pública, como la construcción de puentes como el Arco Norte y Sur, o el Macrolibramiento Sur, que prometen mejorar la conectividad. Sin embargo, la realidad es que muchas promesas siguen en el aire, y los pendientes acumulados generan un legítimo descontento entre la ciudadanía.

Entre los temas más críticos destacan las obras de infraestructuras inconclusas o demoradas. En el tema de las carreteras, la pésima ejecución de las obras es evidente, con proyectos que avanzan a paso lento o quedan en el limbo, como se ha visto en bloqueos de pobladores exigiendo el cumplimiento de promesas en tramos clave. A esto se suma una señalización deficiente que incrementa los riesgos de accidentes, y la nula o insuficiente presencia de la Guardia Nacional en estas vías, lo que agrava la inseguridad y genera tensiones con transportistas que protestan por la falta de protección en carreteras federales.

Pero si hay un elefante en la habitación, es el de la seguridad. Colima sigue siendo uno de los estados con mayor percepción de inseguridad en México: según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, en septiembre de 2025, el 68.2 por ciento de las mujeres y el 56.7 por ciento de los hombres a nivel nacional consideraban inseguro vivir en su ciudad, y en Colima, esta percepción ha fluctuado, con un aumento en Manzanillo del 60.7 por ciento al 71 por ciento en el último trimestre reportado.

A esto se suma el reciente incremento del Impuesto Sobre la Nómina (ISN), que pasó del 2 por ciento al 3 por ciento a partir de noviembre de 2025, un alza del 50 por ciento que ha generado un rechazo unánime entre el sector empresarial.

Con solo dos años restantes en este sexenio, el tono de las campañas políticas se intensifica, pero los pendientes siguen muy presentes. No podemos ignorar la necesidad de mayor seguridad, de atraer inversiones que promuevan la formalidad y la inversión privada, y de generar empleos bien remunerados que dignifiquen la vida de las familias colimenses. Como sociedad, nos toca exigir cuentas, pero también acompañar y dialogar con las autoridades. Solo así Colima puede recuperar su estatus como referente de seguridad y crecimiento económico, dejando atrás el ciclo de promesas incumplidas y enfocándonos en resultados tangibles.

Es momento de unir voces: del sector privado, la sociedad civil y el gobierno, para construir un Colima próspero y seguro. Deseo que esta vez sea diferente y que verdaderamente podamos juntos celebrar los avances que tanto merecemos. Mientras tanto, nosotros, los empresarios, continuaremos abriendo la cortina, generando empleos, pagando nuestros impuestos, pero sobre todo, participando y vigilando porque, al final, no podemos dejarlos solos.

 

*Presidente de Coparmex Colima