Lo cristiano y pagano de la Navidad
ROSA EVELIA VILLARRUEL FIGUEROA
Martes 23 de Diciembre de 2025 10:32 am
LA Navidad o Natividad es una festividad de origen y tradición
cristiana, pero que también presenta influencias de tipo pagano. Su principal
esencia se relaciona con el nacimiento de Jesucristo, considerado hijo de Dios,
por lo que se le otorga un significado sumamente importante para quienes
profesan la fe cristiana. Desde el inicio del mes de diciembre, pululan en el ambiente un
sinfín de manifestaciones que las personas expresan de acuerdo con su credo y
religión. Por supuesto, la Iglesia aprovecha muy bien esta oportunidad para
reforzar las creencias y valores acordes con la misión que tiene encomendada
desde siglos atrás. El novenario de la Guadalupana es una muestra clara del
arraigo judeocristiano, que da cuenta de la penetración tan grande en la fe y
la esperanza de que se produzcan los milagros solicitados. Con más fuerza y fervor, estas manifestaciones se observan en las
comunidades rurales, donde todavía la llamada “civilización” o modernización no
han tenido la misma cabida que en las ciudades o pueblos grandes. Aunado a
esto, la rampante pobreza que se vive en esos lugares, junto con un poco de
esperanza en un cambio real desde lo divino, sigue permeando las creencias y la
confianza de que algo bueno llegará. La solidaridad con quienes menos tienen se
manifiesta en la mayoría de los espacios que comúnmente se frecuentan. Otra influencia, ya de tipo pagano, son los simbolismos que
envuelven estas fechas, como el árbol de Navidad, el intercambio de regalos y
los nacimientos o pesebres que alimentan la imaginación. Mientras unos son muy
ostentosos en cuanto a elementos decorativos, otros son demasiado sencillos,
solo con las figuras elementales traídas de la idea original. Aunque todos
tienen un solo hilo conductor: el consumismo promovido desde las altas esferas
del capitalismo mediante el mecanismo de la mercadotecnia. A medida que el cristianismo se expandió, se integraron varias
costumbres locales y paganas, lo que llevó a una transformación de las
celebraciones. Esto se puede observar en la mezcla de rituales cristianos y
paganos. Se cree que la costumbre del árbol, en particular, tiene raíces en
rituales relacionados con la fertilidad y la vida. Indagando un poco más, dentro de los ritos paganos encontramos: Sol Invictus (Roma), celebración del
renacimiento del sol el 25 de diciembre; Saturnales, fiestas romanas con
banquetes, regalos y convivencia; culturas germánicas y nórdicas, que
celebraban el Yule, relacionado con
la naturaleza y los árboles; árbol de Navidad, símbolo de vida y renovación;
guirnaldas y luces: que representan fertilidad y victoria de la luz sobre la
oscuridad. Así, el cristianismo dio el significado religioso (el nacimiento de
Jesús) y las tradiciones paganas aportaron símbolos naturales y festivos. La Navidad es un ejemplo de cómo las tradiciones pueden evolucionar
y fusionarse. Mientras que el núcleo cristiano gira en torno al nacimiento de
Jesús y su mensaje, muchas prácticas y elementos festivos que celebramos hoy se
encuentran entrelazados con raíces paganas. Esta dualidad enriquece la
festividad, permitiendo que personas de diferentes trasfondos y creencias
participen en las celebraciones de diversas maneras.
El mundo está evolucionando a pasos agigantados; creencias y
tradiciones están tomando otras dimensiones que, más allá de la
transculturización, nuestro país se niega a transitar hacia otras costumbres
ancestrales. Hasta hoy hemos resistido, a pesar de la penetración de la
tecnología que permea todo el quehacer humano. Y en ese continuum, van mis
mejores deseos de paz y amor para estas navidades.
