EL CENTINELA DEL AUTISMO
VÍCTOR MANUEL VILLALOBOS CHÁVEZ
Navidad: nacer de nuevo la mirada
Viernes 26 de Diciembre de 2025 9:23 am
La palabra Navidad viene
de “nativitas”: nacimiento. No habla de compras, ni de luces, ni de cenas;
habla de empezar de nuevo. De eso va, en el fondo, esta fecha: de preguntarnos
qué queremos volver a nacer en nosotros y qué ya debería morir. Y en medio de
villancicos, intercambios y fotos “perfectas”, hay una realidad que casi nunca
entra en cuadro: la de las personas con discapacidad y con autismo. Para muchas
familias, la Navidad no es solo celebración; también es un recordatorio
silencioso de miradas incómodas, de entornos poco accesibles, de comentarios
que duelen más que el frío de diciembre. Nos encanta hablar de
“espíritu navideño”, pero ¿de qué sirve una temporada de supuesta bondad si el
resto del año seguimos estacionándonos en cajones azules, negando oportunidades
laborales o ignorando a quien se comporta distinto en un restaurante? Si la Navidad es
nacimiento, tal vez el reto no sea “sentir bonito”, sino atrevernos a nacer con
otra mirada hacia la discapacidad. Para las empresas, podría
ser el inicio de dejar de ver la inclusión como “buena acción” y asumirla como
parte de su responsabilidad y estrategia. Un puesto de trabajo adaptado, un
protocolo claro, una capacitación al personal valen más que mil canastas navideñas. Para quienes toman
decisiones públicas, Navidad podría ser el punto de partida para dejar de usar
la discapacidad como foto de temporada: hoy posamos con niñas y niños con
autismo, mañana les recortamos presupuesto, espacio o prioridad. No hace falta
un discurso más emotivo; hace falta que los presupuestos, las leyes y los
programas nazcan de la idea más simple y profunda: todas las vidas valen lo
mismo. Y para la sociedad en
general, esta fecha podría ser el inicio de algo tan radical como sencillo:
dejar de ver la discapacidad como tragedia o carga, y empezar a verla como
parte de la diversidad humana. No es una “historia triste” que se atiende con
caridad, sino una condición que exige accesibilidad, respeto y ajustes reales. Las personas con autismo
no necesitan que “les tengamos paciencia solo en Navidad”. Necesitan entornos
que comprendan sus formas distintas de percibir el mundo, escuelas que no los
expulsen, médicos que los tomen en serio, empresas que les abran la puerta. Eso
sí es un verdadero nacimiento social. Tal vez este año no
puedas cambiar el sistema, pero sí puedes cambiar algo: tu manera de mirar, de
hablar, de actuar. Puedes explicar a tu familia por qué no se dice
“discapacitado”, sino “persona con discapacidad”. Puedes evitar una burla,
frenar un prejuicio, respetar un espacio reservado, invitar a alguien que
siempre queda fuera. Si la Navidad solo se
queda en luces, comida y nostalgias, pasará como cualquier otra fecha. Pero si
la usamos para nacer con menos prejuicios y más humanidad, entonces sí tendrá
sentido decir “Feliz Navidad”. Porque la verdadera
natividad no es solo la de un niño en un pesebre, sino la del corazón que por
fin decide mirar a todas las personas, con y sin discapacidad, como lo que son:
iguales en dignidad, distintas en historia, y necesarias en la construcción del
mundo que decimos soñar.
*Director ejecutivo de Fundación Mexicana de Autismo
TATO
