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Engorda, ganado y seguridad



JUAN AUGUSTO HERNÁNDEZ RIVERA*


Viernes 26 de Diciembre de 2025 9:12 am


 

EN la producción de carne bovina, hablar de eficiencia siempre implica caminar sobre una línea delicada entre el aprovechamiento de la ciencia y la responsabilidad social. A lo largo de los años, los agonistas adrenérgicos beta han ocupado un lugar relevante en esta discusión, no por ser sustancias nuevas, sino por el impacto que han tenido tanto en la producción animal como en la salud pública. Estos compuestos, cuya estructura química es similar a la de las catecolaminas naturales del organismo, modifican el metabolismo de los animales al favorecer el crecimiento del músculo y reducir la acumulación de grasa, lo que se traduce en canales con mayor proporción de carne magra.

Originalmente, sustancias como el clembuterol, el cimaterol o el metaproterenol fueron desarrolladas con fines médicos, principalmente para el tratamiento del asma, debido a sus efectos broncodilatadores. Sin embargo, en la década de los noventa se descubrió que estos mismos compuestos mejoraban de manera importante el comportamiento productivo y el rendimiento en canal de bovinos y ovinos. Este hallazgo, lejos de quedarse únicamente en el ámbito científico, derivó en el uso indebido de algunos de estos agentes en la engorda de animales, particularmente del clembuterol, cuyo empleo en la alimentación animal está prohibido.

El problema no fue menor. El uso ilícito de clembuterol provocó, en distintos países, brotes de intoxicación alimentaria al consumirse carne contaminada con residuos de esta sustancia. Se documentaron casos en Europa y Sudamérica donde decenas de personas presentaron síntomas, principalmente de tipo cardiovascular, afectando con mayor severidad a adultos mayores y personas con enfermedades previas. Estos episodios dejaron claro que no se trata solo de un asunto productivo, sino de un riesgo directo a la salud pública.

En México, estas experiencias llevaron a fortalecer de manera importante la vigilancia sanitaria. Hoy en día, los rastros, productores y distribuidores están supervisados por instituciones como Senasica y Cofepris, lo que ha permitido reducir de forma notable los casos de intoxicación en años recientes. Esta baja incidencia no significa que el problema haya desaparecido, sino que las medidas de prevención y control funcionan cuando se cumplen las normas.

En este contexto aparece el clorhidrato de zilpaterol, un agonista beta aprobado para su uso en bovinos en países como México, Estados Unidos y Sudáfrica. A diferencia del clembuterol, este compuesto es menos potente y se elimina con mayor rapidez del organismo cuando se utiliza conforme a la normativa. Diversos estudios han mostrado que su uso en dietas de finalización puede mejorar la ganancia diaria de peso y algunas características de la canal. No obstante, sus efectos pueden variar según el sistema de producción, por lo que su aplicación debe ser responsable y con asesoría técnica veterinaria.

Para los ganaderos de Colima, el mensaje es claro y sin alarmismos: producir carne de calidad implica respetar la normatividad y utilizar únicamente insumos autorizados. Apostar por prácticas responsables no solo protege la salud pública, también fortalece al sector ganadero local y contribuye a que la carne que se produce en el campo colimense mantenga la confianza y el reconocimiento de quienes la consumen.

 

*Profesor de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la U de C