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Habitar el tiempo



VIRIDIANA VALENCIA*


Lunes 29 de Diciembre de 2025 9:13 am


EL año pasó. No se fue de golpe. Se esfumó entre reuniones vecinales, talleres comunitarios, recorridos por colonias con las Ferias del Bienestar y luego con las Jornadas de Paz, con conversaciones que empiezan con un “¿cómo está?” y terminan siendo algo mucho más profundo. Algo que siempre dejó alivio y la sensación de que algo, aunque sea pequeño, estamos transformando.

Pero el tiempo pasa así: cuando menos lo notamos, ya estamos al final del calendario, con la sensación de haber vivido mucho y, al mismo tiempo, de que todo comienza de nuevo.

Natsume Sōseki, ese escritor japonés de inicios del siglo XX, lo dijo con la sencillez que solo da la sabiduría: el año pasa y el gato se me acurruca en las rodillas.

En esa imagen cabe toda una forma de entender la vida, y también la política.

Implica comprender que los cambios no nacen de un día a otro, porque construir el bienestar comunitario no es apresurar el tiempo, sino aprender a habitarlo junto a otras y otros. Sin pisarnos. Sin prisa. Sin lastimar a quien anhela lo mismo que yo. Sin orillar al otro a tomar un camino erróneo para alcanzar la meta, el sueño, la esperanza.

Este 2025 nos enseñó que el bienestar no se da por generación espontánea ni por repetir la frase como una oración sin sentido. El bienestar aparece cuando las personas se encuentran, cuando las ideas y las acciones circulan, cuando una colonia se organiza, cuando una mujer descubre que no está sola, cuando una infancia tiene un espacio para jugar y expresarse, cuando una persona adulta mayor vuelve a sentirse parte de algo más grande que su propia existencia.

La política, vista desde ahí, deja de ser un mecanismo de confrontación y se vuelve un sistema de cuidados. Deja de ser un discurso y se vuelve un ejercicio de escucha, la suma de esfuerzos pequeños que, juntos, cambian el ánimo de un barrio y la esperanza de la ciudad.

El año me deja un mensaje claro: en cada espacio de diálogo confirmamos que el bienestar nace del vínculo, no del aislamiento ni de profundizar la diferencia. Saber que alguien te ve, que tu voz importa, que tu experiencia cuenta para construir el espacio común.

Al cerrar 2025, no celebramos solo lo realizado, sino lo compartido: las redes de colaboración que pudimos fortalecer, las ideas de otras y otros con las que nos encontramos, las comunidades que decidieron reclamar un mejor presente y aquellas que entendieron las tareas de cada cual.

Que el próximo año nos encuentre así: dialogando, escuchándonos, construyendo el bienestar desde las acciones más pequeñas hasta las transformaciones más profundas que podamos impulsar como personas, como agrupaciones, como colectivas y como comunidades. Con la certeza de que, incluso cuando el año cambia, el reto común más importante es seguir impulsando la transformación de todo aquello que nos duele.

 

*Secretaria de Bienestar, Inclusión Social y Mujeres del Gobierno del Estado de Colima