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Lo malo, lo más malo y lo peor



BETZAIDA PINZÓN CARRETO*


Lunes 29 de Diciembre de 2025 9:16 am


HAY años que no se miden por discursos, sino por consecuencias. Y el balance del gobierno estatal en este último año se puede resumir sin rodeos: malo en lo básico, muy malo en lo urgente y peor en lo que se negó.

Primer error: la seguridad. Nos dijeron que los delitos bajaron, que las cifras mejoraron y que las carpetas se están resolviendo. Pero la realidad no se vive en gráficas; se vive en calles y en familias que aprendieron a vivir con miedo. Cuando la percepción crece y el gobierno insiste en que todo va bien, el problema no es la percepción, es la negación.

Segundo error: la salud. Porque no hay narrativa que cure una sala de espera llena. Este año quedó claro que el sistema no resistió: hospitales rebasados, personal agotado y ciudadanos pagando las medicinas y tratamientos que debería garantizar el Estado. Cuando enfermarse se vuelve un riesgo económico, la falla es estructural, no accidental.

Tercer error: los impuestos. En un contexto donde a las familias apenas les alcanza y los empresarios se ven en situaciones cada vez más difíciles, el gobierno decidió exigir más. Ajustaron tablas, actualizaron valores y subieron los impuestos. Se le cargó la mano al ciudadano sin revisar primero el gasto, sin apretarse el cinturón desde el poder.

Cuarto error: la soberbia. Gobernar se confundió con imponer. Cuestionar se tomó como ataque. El Congreso fue tratado como oficina de trámite y no como contrapeso. Hubo prisas, desaseo legislativo y decisiones mal hechas cuyos costos hoy empiezan a notarse.

Y lo peor no fue equivocarse. Lo peor fue negarlo todo: negar la inseguridad, negar la crisis de salud, negar el impacto de los impuestos y negar que gobernar también implica corregir.

Ante este escenario trágico, como ciudadana y como militante del PRI, es claro que alzar la voz no es una opción, es una responsabilidad. Ser oposición hoy significa ejercer una crítica constructiva y puntual, señalando con claridad lo que debe mejorar, especialmente cuando el país y el estado enfrentan grandes retos.

Hoy es momento de poner en la balanza al actual gobierno y reconocer que el panorama es desolador. A medida que nos acercamos a nuevos ciclos electorales, es vital que los colimenses reflexionemos a quién debemos otorgar nuestra confianza. La realidad que vivimos no se debe permitir ni normalizar.

Si no hacemos algo, lo extraordinario se volverá costumbre. La lucha por un Colima mejor debe continuar, con memoria, con valentía y con la firme decisión de cambiar el rumbo.

 

*Diputada Local y Secretaria General del PRI Colima