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Cumple tus propósitos de Año Nuevo haciendo esto



DAVID VILLARREAL ADALID


Martes 30 de Diciembre de 2025 9:39 am



LA llegada de un nuevo año activa un mecanismo psicológico conocido: se realizan propósitos que parecen inspiradores, pero con una baja probabilidad de cumplirlos. Prometemos leer más, salir a caminar, ahorrar dinero o aprender un idioma. Sin embargo, hacia febrero una buena parte de esos objetivos ya ha sido abandonada. En ocasiones se le echa la culpa a la falta de disciplina, pero la economía conductual nos dice que los propósitos fallan porque están mal diseñados.

Existen tres sesgos ampliamente estudiados que lo explican:

Primero, el sesgo de optimismo. Sobrestimamos la capacidad futura de esfuerzo. Imaginamos un “yo” de enero virtuoso, constante y ordenado, pero ignoramos que ese mismo “yo” tendrá cansancio, distracciones y actividades cotidianas.

Segundo, la preferencia por el presente. Se tienden a valorar las recompensas inmediatas por encima de los beneficios a futuro. Entre leer diez páginas hoy o darle swipe a TikTok, la gratificación instantánea gana con frecuencia, incluso si sabemos que leer es mejor a largo plazo.

Tercero, la aversión a la fricción. Cualquier dificultad (tiempo extra, trámites, etcétera) reduce súbitamente la probabilidad de actuar. La distancia al gimnasio o la ausencia de un recordatorio son suficientes para interrumpir el hábito.

La economía conductual distingue entre las metas de resultado y las metas de proceso. Las primeras describen a dónde queremos llegar (correr un maratón, leer veinte libros, ahorrar para las vacaciones). Las segundas especifican qué se hace día con día.

Para esto te paso algunas recomendaciones:

Primero, las intenciones de implementar medidas. Vincular la acción a un contexto cotidiano suele ayudar. Ejemplo: “después de desayunar caminaré quince minutos”.

Segundo, los compromisos previos. Estos son mecanismos que restringen futuras tentaciones: inscribirse por adelantado a clases, programar transferencias automáticas de dinero a cuentas de ahorro, por decir algunas.

Tercero, anclajes y recordatorios. Colocar el libro junto a la cama, preparar la ropa deportiva la noche anterior o disponer de una alarma visual son medidas que suelen adherir el propósito a nuestra dinámica.

Te mostraré algunos ejemplos como recomendaciones para 2026:

En lugar de “leer 10 libros”, proponte leer diez páginas diarias. Estas son aproximadamente 3 mil 600 páginas por año.

No pienses en “volverte atlético”, sino en hacer veinte minutos de caminata cinco días por semana. La regularidad genera beneficios acumulativos.

No pretendas “ahorrar cierta suma”; más bien, realiza transferencias automáticas del 5 al 10 por ciento del ingreso cada quincena. Considera el ahorro un gasto fijo.

Si deseas escribir un libro, piensa en plasmar 150 palabras diarias, antes de dormir o al despertar.

Otra lección de la economía conductual es que los horizontes largos erosionan la motivación. Por tanto, es recomendable revisar cada trimestre tus metas y su cumplimiento.

El objetivo no es crear personas sobrehumanas, sino entornos que sumen a las probabilidades de lo deseable.

Si 2026 será distinto, que no sea solo por promesas vacías, sino por planificaciones que, día tras día, conviertan las metas en parte de tu vida.

 

*Presidente de la Asociación de Egresadas y Egresados de Economía UCOL