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La F1 y el arte del desorden



DAYRA YISCEL GÓMEZ DÁVILA*


Domingo 04 de Enero de 2026 7:14 pm


LA Fórmula 1 celebró su aniversario 75 haciendo lo que mejor sabe: exagerarse a sí misma. El show F1 75 Live en Londres marcó el inicio de una temporada 2025 que nunca fue discreta. Hubo luces, música y una imagen que parecía sacada de otro guion: Lewis Hamilton vestido de rojo Ferrari, mientras una nueva generación de novatos se asomaba al escenario. Desde ahí quedó claro que el año no iba a tratar solo de velocidad, sino de cambios, de tensiones internas y de decisiones que pesaron tanto como los cronómetros.

En la pista, el caos llegó temprano. Australia abrió un calendario de 24 carreras con lluvia, accidentes y banderas de seguridad. Lando Norris ganó cuando sobrevivir era tan importante como atacar. Oscar Piastri no tuvo la misma suerte, pero respondió de inmediato en China y, carrera a carrera, convirtió el impulso en liderazgo del campeonato. McLaren pasó de promesa a referencia con una naturalidad que incomodó al resto, aunque también sembró una rivalidad interna que nunca dejó de latir y que obligó al equipo a gestionar algo más complejo que los puntos: el ego.

Ferrari vivió su propia montaña rusa. China les dio un sprint victorioso con Hamilton, pero el domingo terminó en doble descalificación. El mensaje fue claro: el talento no siempre alcanza cuando el reglamento también compite. Red Bull tampoco tuvo estabilidad. El intercambio entre Lawson y Tsunoda, la salida abrupta de Christian Horner y los rumores sobre Verstappen rompieron la idea de un equipo blindado, incluso antes de que los resultados comenzaran a flaquear. La autoridad empezó a mostrar grietas.

La temporada avanzó acumulando momentos que parecían finales anticipados. Canadá rompió la armonía de McLaren con el choque entre Norris y Piastri, una escena que confirmó que la pelea interna ya no era hipotética. Silverstone ofreció emoción pura con la victoria local de Norris y el primer podio de Nico Hülkenberg tras 239 intentos, uno de esos episodios que explican por qué la F1 también se construye con paciencia, resistencia y segundas oportunidades.

Hungría dejó a Piastri líder antes del receso, pero también exhibió a un Red Bull perdido y vulnerable. La segunda mitad fue distinta. Verstappen inició una remontada que recordó por qué es tetracampeón, mientras McLaren, ya campeón de constructores, mostró fisuras con errores técnicos, sanciones y una doble descalificación que reabrió el campeonato cuando parecía controlado.

Abu Dabi cerró la temporada como una síntesis perfecta: tensión, cálculo y sangre fría. Norris no ganó la carrera, pero ganó lo que importa. Su tercer lugar bastó para conquistar su primer campeonato mundial por dos puntos. En una F1 que celebró su historia, el 2025 confirmó algo esencial: el espectáculo sigue, pero el poder ya no es intocable y el futuro, esta vez, no pidió permiso.


*Periodista deportiva