PUNTO CENIT
MAYRA EDITH MARTÍNEZ
No es tarde para empezar de nuevo
Domingo 04 de Enero de 2026 7:09 pm
HABÍA una vez un hombre que heredó un pequeño jardín, lleno de hermosas flores y plantas que lo hacían lucir hermoso. Entusiasmado, comenzó a cuidarlo con gran esmero, pero con el tiempo las preocupaciones de todos los días y el cansancio hicieron que lo fuera descuidando. El tiempo pasó y las flores comenzaron a marchitarse, las hojas secas cubrieron el suelo y las malas hierbas crecieron sin control. Un día fue a visitar su jardín y entonces se dio cuenta de cómo lo había abandonado. El hombre sintió profunda tristeza al ver lo que había perdido. Arrepentido de haberlo descuidado de esa manera, pensó para sí: “Es demasiado tarde, ya no hay nada que hacer”. Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta de que un anciano jardinero que pasaba por ahí se acercó a él y, habiéndose percatado de lo que sucedía, le dijo con compasión: “Mi amigo, podría parecer que no hay nada que hacer por el jardín, pero no es tarde para empezar de nuevo. ¡La tierra sigue viva! Arranca lo que sobra, siembra nuevamente y riega con paciencia”. Las palabras del sabio jardinero movieron algo en lo profundo de su ser. Entonces tomó la decisión de intentarlo. Quitó las hierbas, plantó nuevas semillas y cuidó cada brote, regándolo con esmero cada día. Al cabo de un tiempo, el jardín volvió a florecer, más hermoso que antes. Esta parábola podría representar parte de lo que le da sentido a nuestra existencia: las relaciones humanas. Heredamos el jardín de nuestra vida, que florece con las relaciones familiares, afectivas y amorosas que cultivamos, dedicándoles al principio tiempo, atención y cuidado. Sin embargo, la vida moderna nos va arrastrando hacia “las preocupaciones de todos los días y el cansancio”, “los afanes del trabajo, las ocupaciones infinitas”. Y un día miramos a nuestro alrededor y descubrimos con dolor que hemos descuidado el jardín de nuestros afectos: las llamadas no realizadas, las visitas postergadas, las palabras de cariño no expresadas, los momentos significativos que dejamos pasar. Al paso del tiempo, esas relaciones terminan marchitándose, muriendo en un mar de olvido. Y entonces debemos hacernos una pregunta obligada: ¿cuántas relaciones importantes hemos perdido por descuido? Y es aquí donde las palabras expresadas por el sabio jardinero toman especial significado al recordarnos que: 1. “La tierra sigue viva”: significa que no es demasiado tarde. Quizá esa relación que parece marchita aún puede recuperarse. Por más silencio que haya habido, por más distancia que se haya creado, si el amor es genuino, el sustrato afectivo original permanecerá vivo. 2. “Arranca lo que sobra”: para que un jardín reviva, hay que remover las malas hierbas que han crecido con el descuido. En las relaciones, son los resentimientos acumulados, los malentendidos no aclarados, el orgullo que nos impide dar el primer paso y el tiempo no compartido convertido en una gran barrera. 3. “Siembra nuevamente”: la tierra limpia necesita nuevas semillas. Son esos detalles que antes habíamos descuidado y ahora procuramos hacer con diligencia, como la llamada que hoy sí hacemos, la visita que hoy sí programamos, la disculpa que hoy sí ofrecemos, el tiempo de calidad que hoy sí otorgamos. 4. “Riega con paciencia”: esta es la clave. Hay que regar con paciencia, recordando que algunas semillas germinan rápido, pero otras tardarán más. Hoy, al abrirse las primeras páginas del calendario de 2026, recibes el derecho sagrado a comenzar de nuevo. Y en lugar de lamentarte por las flores que se perdieron, pon manos a la obra en la tierra viva de tus relaciones. Toma la decisión de dejar atrás el temor de “es demasiado tarde” y permite que el “aún hay esperanza” se convierta en lo único que realmente importa. Desde Punto Cenit queremos invitarte a arrancar con amor lo que sobra, a sembrar con esperanza renovada y a regar con paciencia infinita. Hoy, en este año que comienza, no olvides jamás la verdad fundamental que el sabio jardinero reveló en esta antigua parábola: ¡la tierra sigue viva! Y mientras haya vida en la tierra, habrá una gran posibilidad de que el jardín vuelva a florecer. Que este 2026 sea el año en que logres cultivar ese lugar de belleza, conexión y significado profundo en cada una de las relaciones importantes de tu vida. La elección es tuya. ¡No es tarde para empezar de nuevo! ¡Feliz Año 2026! *Directora del Instituto Municipal para la Paz Intrafamiliar
