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Libertad



JULIA LICET JIMÉNEZ ANGULO


Lunes 05 de Enero de 2026 9:21 am


EL país Venezuela se ha convertido en uno de los ejemplos más dolorosos de lo que ocurre cuando el poder se ejerce sin límites, sin contrapesos y sin respeto a la voluntad popular. Durante años, el régimen de Nicolás Maduro ha cancelado libertades, perseguido a la disidencia y sometido a su pueblo a una crisis humanitaria sin precedentes en América Latina.

No se trata sólo de una crisis política; es una tragedia humana. Millones de venezolanas y venezolanos han sido empujados a la pobreza extrema, al exilio forzado o a la represión sistemática por atreverse a pensar distinto. La falta de democracia ha derivado en escasez, violencia, censura y en la ruptura del tejido social de toda una nación.

El fraude electoral de 2024 fue la confirmación de un régimen que teme a las urnas y desprecia la soberanía popular. Negar el derecho a decidir libremente no es un hecho menor: es la base de un sistema autoritario que se sostiene mediante el miedo, la manipulación y el encarcelamiento de opositores políticos. Mientras existan presos políticos, no puede hablarse de justicia ni de paz.

Desde México no podemos ser indiferentes. Nuestra historia nos recuerda que la democracia se defiende todos los días y que el silencio frente a los abusos también es una forma de complicidad. Alzar la voz en favor del pueblo venezolano es asumir una postura clara del lado de la libertad, de los derechos humanos y del Estado de derecho.

Exigir una transición pacífica a la democracia en Venezuela no es una intromisión; es un acto de solidaridad internacional y de coherencia democrática. América Latina no puede normalizar las dictaduras ni justificar los atropellos bajo ningún argumento ideológico. La dignidad humana no admite matices.

Las tiranías no son eternas. La historia demuestra que, tarde o temprano, la verdad se abre paso y los pueblos recuperan su voz. Venezuela merece elecciones libres, instituciones independientes y un futuro donde nadie sea perseguido por pensar diferente.

Mi solidaridad está con las y los venezolanos que resisten, que no se rinden y que siguen creyendo en la libertad. Defender la democracia en nuestro continente es también defender un México libre, firme en sus valores y comprometido con la justicia en América Latina.

Por una Venezuela y un México libres.

 

*Diputada Federal y presidenta estatal del CDE del PAN