MODERNIZAR LA INCLUSIÓN
EDITORIAL
Lunes 05 de Enero de 2026 9:20 am
A una década de la promulgación de
la Ley para la Atención de Personas con Trastornos del Espectro Autista en
Colima, lo que nació como una legislación novedosa y necesaria, sin duda, hoy
muestra signos del desgaste frente a una realidad que cambia más rápido que sus
instituciones. El desfase es evidente cuando las
herramientas de diagnóstico y protocolos de intervención han cambiado en los
últimos 10 años. La administración actual enfrentará este 2026 el desafío de
actualizar una normativa que fue concebida en un contexto distinto; el primer
paso hacia ello es el colocar el tema en la agenda. Durante el año pasado, el Gobierno Estatal
y la Secretaría de Salud mostraron apertura y se lograron metas de capacitación
para servidores públicos, pero las consignas pendientes continúan. La verdadera inclusión moderna
deberá trascender la etapa del diagnóstico temprano para enfocarse en la vida
adulta y la autonomía, rubros donde la ley de hace una década muestra sus
mayores vacíos. Respetar los derechos de las personas con autismo, como han
enfatizado asociaciones estatales como Fundación Tato, no es generosidad
política, sino un deber. El horizonte de este año está
marcado por el compromiso de la actual administración a mejorar el panorama
para colimenses con trastornos del espectro autista.
El autismo no es un tema de
discursos de campaña; es una realidad que exigirá la colaboración de la
sociedad civil y las autoridades estatales. Si Colima quiere recuperar el
liderazgo en materia de derechos humanos, debe demostrar que su ley de autismo
puede garantizar una vida digna y plena para todos los colimenses.
