RAZONES
JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ
CAÍDA DE MADURO, NUEVO PARADIGMA
Martes 06 de Enero de 2026 9:19 am
LA detención de Nicolás
Maduro, que ayer fue presentado en la corte de Nueva York, acusado de
conspiración para cometer narcoterrorismo, para importar cocaína a EU y para
poseer armas de uso exclusivo militar, relacionándolo con distintas
organizaciones criminales, pero sobre todo con los cárteles del Tren de Aragua
y de Sinaloa, es la confirmación del nuevo paradigma que implica la estrategia
nacional de seguridad de la Unión Americana que dio a conocer el Departamento
de Estado a fines del año pasado. Podrá gustar o no, pero
la convicción de que América tiene que ser un territorio que esté alineado en
los principales capítulos políticos y económicos con Washington, alejándose de
China, Rusia e Irán (y por ende también de Cuba y Nicaragua), ha comenzado a
tomar forma, y eso es anterior a la caída del dictador venezolano. Y trasciende
al partido republicano. Hace tiempo que hemos
advertido que México se está quedando solo en la región, con una política
exterior encarada en la declaración de López Obrador de que “la mejor política
exterior es la interior” y la ausencia del entonces presidente de cualquier evento
internacional de relevancia. La voz de México se dejó de escuchar y, cuando se
escuchó, fue para defender lo indefendible, como sucedió con Evo Morales, Pedro
Castillo o Rafael Correa, en Bolivia, Perú y Ecuador. En el comunicado
conjunto que firmó México, sus socios están de salida: Gustavo Petro en
Colombia perderá las elecciones de marzo, si antes no termina haciéndole
compañía a Maduro; en España, Pedro Sánchez está en una situación de debilidad
extrema, dentro y fuera de la Unión Europea; en Chile, Gabriel Boric, que
siempre condenó las violaciones a los derechos humanos de Maduro, está a días
de dejar el poder en manos del derechista José Antonio Kast. En Brasil, Lula da
Silva, que originalmente había demandado que Maduro exhibiera las actas de la
elección de junio del 2024, después se echó para atrás y reconoció esos
comicios fraudulentos, y tendrá unos comicios dificilísimos contra la derecha
brasileña en el segundo semestre de este 2026. Y ningún país de la región,
salvo Venezuela, tiene tanta relación y penetración económica de China como
Brasil. La intervención
militar, como ocurrió en Venezuela para capturar a Maduro (o como había
ocurrido en Panamá para detener a Manuel Noriega en 1988, que le da hasta el
antecedente legal al caso de Maduro), no será la norma, pero el alineamiento se
dará por instrumentos políticos, comerciales y de seguridad. El instrumento
para ello será, lo es ya desde hace meses, la inseguridad y la incontestable
presencia de un crimen organizado empoderado en toda la región, un
empoderamiento que va de la mano con el crecimiento de la presencia de China y
Rusia (y en algunos casos Irán) en la economía y la política durante la última
década. El gobierno mexicano
está haciendo bien las cosas en seguridad, y eso es reconocido por la
administración de Trump, pero esos
avances se quedarán irremediablemente cortos si no hay un deslinde político con
quienes permitieron el enorme crecimiento del crimen organizado en el país
desde distintos estamentos de gobierno, de quienes siguen apoyando política y
económicamente a la dictadura venezolana (porque debe quedar claro que más allá
de que se abrirá un proceso de transición, se fue el dictador, pero no la
dictadura) o la cubana, a la que le hemos regalado el semestre pasado más de
tres mil millones de dólares en petróleo. Viene la renegociación
del TMEC en este 2026 y no será simplemente comercial: se tendrá que abordar
también lo económico y energético, lo político, la migración y la seguridad.
Tendremos que asumir que somos América del Norte, con los beneficios e inconvenientes
que ello genera.
