Año Nuevo: Nuevos retos, más derechos y menos margen
BRUNO MORFÍN CRUZ*
Miércoles 07 de Enero de 2026 10:04 am
En el discurso público, los cambios laborales
recientes parecen incuestionables; sin embargo, cuando estos cambios se
realizan sin análisis y con poca conversación realista sobre cómo impactan en
la operación diaria de las empresas (especialmente en estados como Colima,
donde la economía depende en gran medida de pequeños y medianos negocios), se
convierten en retos importantes que pueden generar la extinción de estos
negocios. Para los trabajadores, el contexto actual abre
oportunidades, pero también exige una reflexión profunda. El aumento salarial y
la reducción de horas no deben interpretarse como un premio automático ni como
un derecho desligado del desempeño. Hoy más que nunca, el colaborador que no
desarrolla habilidades, no se capacita y no asume responsabilidad sobre sus
resultados corre el riesgo de quedar fuera del empleo formal. La nueva realidad laboral demanda trabajadores más
conscientes, más productivos y más profesionales. Cumplir un horario ya no es
suficiente; se requiere compromiso real, enfoque en resultados, disposición
para aprender y una actitud madura frente al trabajo. Pensar que los cambios
legales garantizan estabilidad laboral es un error. La verdadera seguridad del
trabajador sigue estando en su capacidad de aportar, adaptarse y resolver
problemas. Del otro lado de la mesa, los empleadores enfrentan
uno de los inicios de año más retadores de las últimas décadas. Incrementar
salarios, reducir jornadas, absorber mayores cargas administrativas y mantener
la operación diaria no es sencillo cuando las ventas no crecen al mismo ritmo. Aquí es donde los empresarios y líderes deben
asumir una autocrítica necesaria. No basta con quejarse de los cambios ni
responsabilizar únicamente al entorno. Este nuevo escenario obliga a
profesionalizar la gestión del capital humano. Los centros de trabajo que sobrevivan y crezcan
serán aquellos que entiendan que el capital humano no es un gasto, sino una
inversión que debe administrarse con inteligencia. Liderar hoy implica formar
equipos productivos en menos tiempo, reconocer el desempeño real y corregir a
tiempo lo que no funciona. El verdadero riesgo en este inicio de año no está
en los cambios legales, sino en la falta de corresponsabilidad. Más derechos
sin productividad generan presión; más exigencias sin empatía generan desgaste;
y negocios sin profesionalización generan empleos frágiles. Trabajadores y
empleadores no están en bandos opuestos, aunque a veces así lo parezca. Ambos
dependen de que el trabajo sea sostenible. Tal vez la reflexión más importante para este
arranque de año sea incómoda, pero necesaria. Los trabajadores deben
preguntarse si están dando razones suficientes para conservar y dignificar su
empleo; los empleadores, si están haciendo lo necesario para liderar, organizar
y desarrollar a su gente. Porque ningún decreto sustituye al compromiso,
ninguna reforma reemplaza a la productividad y ninguna empresa sobrevive sin
personas que entiendan que el trabajo se construye todos los días. Este inicio de año nos coloca frente a una verdad
clara: el futuro laboral no se resolverá solo desde la ley, sino desde la
madurez con la que trabajadores y empleadores asuman su papel. Y en Colima, más
que discursos, lo que necesitamos es responsabilidad compartida.
*Director General
de Soluciones Integrales de NegociosEL inicio de un nuevo año casi siempre viene
acompañado de esperanza. Para muchos trabajadores representa la posibilidad de
mejorar ingresos, estabilidad y calidad de vida; para los empleadores, un nuevo
ciclo para crecer, ajustar y resistir. Sin embargo, este arranque de año se
siente distinto. Desde la óptica del capital humano, el entorno laboral actual
combina avances importantes con tensiones profundas que no pueden ignorarse.
