Intervención, soberanía y sociedad
JOSÉ LUIS NEGRETE ÁVALOS
Jueves 08 de Enero de 2026 10:28 am
UNA situación, en apariencia inesperada, dentro del escenario
internacional, de nueva cuenta se posiciona como un tema relevante, al generar
acciones que sorprenden al ejercicio diplomático, a las relaciones
internacionales y a la estabilidad global. Con un marco principal en Latinoamérica, específicamente Venezuela,
donde en días pasados se suscitó la captura del presidente de este país por
parte de EU, mediante una acción militar que se desarrolló paulatinamente y fue
ejecutada con gran precisión, aprovechando los aspectos climáticos y temporales
de la zona. Estas acciones se encuentran inevitablemente en el debate y la
preocupación internacional, dentro de un esquema de decisiones y consecuencias
que no solo afectan a los actores directamente involucrados, sino a toda la
región, ante la búsqueda de estabilidad y calma, o, por el contrario, de
inestabilidad y conflicto latente, una vez más en torno a la soberanía y la
seguridad de cada país. Ante esta situación, la pregunta inminente que surge es: ¿El
contraste entre soberanía y seguridad regional, entre socialismo y capitalismo,
rompe con la intención de un equilibrio que beneficie realmente a quienes se
encuentran dentro de estos sistemas económicos y sociales? La respuesta objetiva a este cuestionamiento puede encontrarse al
analizar hacia dónde se dirige la balanza de las decisiones y proyectos
políticos en cada país de la región. Desde el punto de vista de la soberanía,
es evidente que el respeto a esas decisiones y procesos es lo que da sentido al
derecho internacional y a los tratados. Pero, al mismo tiempo, pone sobre la
mesa el valor de la seguridad que corresponde o que entiende cada actor
regional; un ejemplo de esto es EU. Este país evidentemente prioriza su propio resguardo y, al mismo
tiempo, insiste en mantener prioridades específicas que le permitan maniobrar
hacia donde desea, generando acciones que, a su vez, pueden entrar en conflicto
con los intereses de otros países. En suma, la importancia de la búsqueda de equilibrio, de paz y de
derechos no debe verse afectada; debe prevalecer la intención clara del
desarrollo de las naciones y la consolidación de ideas para el bien común.
Porque, en el proceso de toma de decisiones y de acciones en la región, los
países a menudo se encuentran en medio de la incertidumbre.
Es decir, los efectos colaterales de cualquier conflicto o interés
determinado en el terreno internacional, tarde o temprano, aportan
inevitablemente una enseñanza: no hay victoria ni derrota que no tenga
consecuencias. En política internacional, esto es aún más evidente, y no solo
afecta a los sistemas o gobiernos que las promueven, sino, sobre todo, a las
poblaciones inmersas en esos sistemas.
