La bestia quiere sangre
LOURDES CARRILLO BERNAL
Viernes 09 de Enero de 2026 10:14 am
EL
escenario tan temido se hizo presente. El imperio del norte, tras preparar el
terreno con una serie de acusaciones infundadas sobre la participación del
presidente venezolano en el narcotráfico, magnificadas por la maquinaria
mediática sionista y sin presentar una sola prueba de dichos señalamientos,
preparó el terreno para la brutal intervención militar del gobierno
estadounidense en Venezuela y, con lujo de fuerza, asesinando a más de 100
personas, logró el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, la
señora Cilia Flores. Una
intervención brutal que revela la naturaleza del imperialismo del siglo XXI.
Vuelven los tiempos de la intervención directa, con la novedad de secuestrar al
presidente de un país en su propia casa. ¿Qué será del continente tras esta
intervención?, ¿qué pueden esperar otros países, como Colombia, cuyo
presidente, Gustavo Petro, ha sido blanco de ataques similares a los lanzados
contra Nicolás Maduro? Esta
intervención cobarde y monstruosa, que se presume fue auxiliada por alguien de
adentro que inutilizó la defensa que protegía el Palacio de Miraflores, no
logró su objetivo de cambiar el régimen. Con todo y la colaboración de la
traidora Nobel Corina Machado y sus secuaces, de inmediato el gobierno impulsó
la continuidad institucional ante la ausencia de Maduro. En el relevo, la
vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien fue investida como presidenta suplente, y
la instalación de la Asamblea Nacional garantizan la gobernabilidad del país. Si
Trump espera docilidad y manejo de la presidenta suplente, va a tardar, porque
lo conocido de ella es suficiente garantía de una persona muy bien preparada en
las mejores universidades y en especialidades acordes a su actual investidura.
Lo comprueba el exitoso manejo de las reservas petroleras que, bajo su
dirección, han soportado el acoso estadounidense. “Llamo
al pueblo de Venezuela a la paz, al orden, a no caer en las tentaciones de la
guerra sicológica, de la amenaza, al miedo que nos quieren imponer. Pido que
retomen sus actividades económicas, laborales, de todo tipo, en los próximos
días”. Contrario
a los planes de Trump, el pueblo se ha volcado en manifestaciones de respaldo a
su presidente, Nicolás Maduro, y exige su liberación y la de su esposa, quien
se presentó públicamente con un hematoma en un ojo, golpes en la frente y la
mejilla, y, según el médico, lesiones en las costillas. Muy cobardes ataques
que indignan al mundo entero. Hay esperanza en la férrea defensa del bloque de
abogados que defenderán a Maduro en los tribunales estadounidenses, sobre todo
en el abogado que liberó a Julian Assange, perseguido por el gobierno
estadounidense. La
historia de América Latina no será la misma a partir de ahora. Los gobiernos
del mundo, no solo los del continente, tendrán que debatir cómo actuar, cómo
reaccionar y cómo comportarse ante el inescrupuloso gobierno de Donald Trump.
La bestia ha probado la sangre y quiere más. Cuidado, Dinamarca y Groenlandia,
los próximos. “Solo me puede frenar ‘mi moralidad’”, Trump dixit.
*Ex
presidenta de la ACPE
