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PUNTO CENIT



MAYRA EDITH MARTÍNEZ

La lucha contra la depresión


Viernes 09 de Enero de 2026 9:41 am


ME reuní con Anita, como le decían cariñosamente su familia y amigos, para conocer esta parte de su historia. Ella era una chica sana a la que desde pequeña le gustó practicar deporte; era buena estudiante, lo que le permitió graduarse con honores de la carrera de Contaduría. Sin embargo, un día, sin previo aviso, tuvo su primer episodio depresivo mayor a la edad de 26 años.

“No fue un día triste, fue un vacío que se instaló en mi pecho y que sentía que lo consumía todo. Me levantaba sin energía, el trabajo que amaba ahora me agobiaba, dejé de contestar mensajes de mis amigos. Lloraba sin razón alguna y sentía que era una carga para todos”, me compartió Anita. Como muchas personas, atribuyó sus síntomas al “estrés laboral” durante meses.

El punto de quiebre llegó cuando dejó de salir de su cama un fin de semana completo. “Me miraba al espejo y no reconocía a la persona que veía. Había una niebla espesa en mi mente que no me dejaba pensar claramente… y una voz dentro de mí que me decía que terminara de una vez por todas con este sufrimiento”.

“En esos días de confusión, saliendo de mi trabajo, una persona se acercó a mí y me entregó un folleto que decía: ‘Busca ayuda, no luches en silencio’. Esas palabras me impactaron fuertemente. Esa noche, con un esfuerzo sobrehumano, le marqué a mi hermana y le platiqué lo que me estaba sucediendo. Decir en voz alta: ‘creo que tengo depresión y necesito ayuda’… lo confieso, fue muy aterrador, pero también fue el primer rayo de luz para mí”.

El camino no fue fácil. Solicitar intervención médica y encontrar, por fin, un diagnóstico me dio más luz en el camino: “Usted tiene trastorno depresivo mayor”, me dijeron. Así inicié mi tratamiento y, con el tiempo y la constancia, la niebla comenzó a disiparse. “Hice uso de mi espiritualidad, me acerqué a Dios, empecé a orar todos los días, especialmente antes de salir al trabajo. Eso y la terapia me ayudaron a gestionar mis pensamientos negativos. No fue una ‘felicidad instantánea’, fue recuperar poco a poco la capacidad de sentir, de manera gradual, todos los matices de la vida, saberme viva”.

Finalmente, Anita me compartió: “Hablo de esto porque sé que en algún lugar puede haber alguien más que esté en la oscuridad donde yo estuve. Quiero que sepa que no está solo, que lo que siente tiene un nombre y, lo más importante, tiene solución. La depresión miente, te dice que no hay salida, pero créeme que sí la hay”.

El caso de Anita nos hace reflexionar sobre la importancia de la detección temprana, el acceso a tratamiento especializado y el apoyo del entorno. El Día Internacional de la Lucha contra la Depresión es un recordatorio que nos debe impulsar a actuar.

En México, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 3.6  por ciento de la población sufre depresión, lo que equivale a más de 4.5 millones de personas. Sin embargo, expertos nacionales sugieren que la cifra podría ser mayor debido al subdiagnóstico.

Asimismo, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2022 revela datos alarmantes: el 19.3 por ciento de los adolescentes (de 10 a 19 años) reportan síntomas de depresión. Este porcentaje aumenta en las adolescentes mujeres, quienes conforman un grupo particularmente vulnerable.

Desde Punto Cenit, queremos invitarte a recordar que la depresión no es solo una “tristeza pasajera” o “falta de voluntad”; es un trastorno mental complejo que afecta los pensamientos, emociones, comportamientos y el estado físico de quienes la padecen. Si tú, como Anita, estás batallando con la depresión, queremos decirte: no es una batalla que deba librarse en soledad. Busca ayuda, rompe el silencio, escoge, pues, la vida para que vivas.

 

*Directora del Instituto Municipal para la Paz Intrafamiliar