La reforma que quiere robarnos la democracia
BETZAIDA PINZÓN CARRETO*
Lunes 12 de Enero de 2026 9:29 am
HAY reformas que nacen de la gente. Y hay
otras que nacen para beneficio de unos cuantos. La que hoy impulsa Morena
pertenece a la segunda categoría. No responde a una exigencia ciudadana; es un
engaño, un distractor, una cortina de humo cuyo verdadero objetivo es
concentrar el poder y debilitar la democracia mexicana. Lo malo es que quieren
modificar las reglas del juego. Lo más malo es que lo hacen desde el poder. Y lo
peor es que pretenden hacerlo en silencio. Morena quiere acabar con la autonomía de los
órganos electorales, debilitar el sistema político y desaparecer la
representación de quienes piensan distinto. Exactamente como lo hizo el
presidente venezolano: colonizar instituciones, vaciarlas de contenido y
convertirlas en oficinas del régimen. Es un golpe de Estado desde el Congreso,
un acto autoritario para imponer reglas que les permitan perpetuarse en el
gobierno. No buscan austeridad; buscan control absoluto. No quieren eficiencia;
quieren sumisión. Mientras tanto, en
San Lázaro abundan diputados que no presentan iniciativas, que repiten
discursos, levantan la mano sin cuestionar y solo cumplen órdenes. Les incomoda
el debate porque siempre lo pierden. No quieren legisladores con experiencia
que les exijan cuentas; prefieren improvisados que cuenten cuentos. Por eso
atacan la reelección. Por eso quieren eliminar la representación proporcional.
Por eso buscan desaparecer a la oposición. Paradójicamente, gracias a la vía
plurinominal, ellos llegaron al poder. Y hoy quieren cerrar la puerta por la
que entraron. Entre las mayores
amenazas está eliminar el financiamiento público a los partidos. Suena
atractivo, pero es una trampa peligrosa: sin ese piso parejo, solo podrán hacer
campaña los ricos… o los criminales. El narco financiando elecciones no es una
exageración; es una consecuencia lógica. También pretenden acabar con el
federalismo al desaparecer los organismos públicos locales electorales y
concentrarlo todo en un Instituto Nacional Electoral debilitado y colonizado.
Morena tuvo apenas el 54 por ciento de los votos y, de manera espuria,
se hizo del 75 por ciento de las curules. Ahora quiere que
esa desproporción sea regla. En lugar de impulsar
una reforma que nadie pidió, la presidenta debería estar ocupada en el
crecimiento del país, en detener la inflación y la violencia, en garantizar la
suficiencia alimentaria y en combatir la corrupción y la falta de medicamentos.
Debería explicar por qué subieron los impuestos, qué
ocurrió con el proyecto interoceánico y por qué la economía no despega. La
reforma electoral es solo una cortina de humo para ocultar la incapacidad del
gobierno. La democracia seguirá
agonizando si guardamos silencio. Morena sabe que al país no le está yendo bien
y por eso quiere blindarse en el poder. Pretenden distraer, acelerar
calendarios, llevar el tema a febrero y que la gente no mire el fondo. Pero
México debe despertar. No se puede hablar de democracia mientras se concentran
decisiones, se debilitan instituciones y se excluye a millones de mexicanos. No es una reforma
para mejorar el sistema electoral. Es una reforma para perpetuarse. Hoy nos
toca alzar la voz. Porque cuando el poder absoluto avanza, el silencio se
convierte en complicidad. Y México no nació para convertirse en una dictadura.
México nació para ser libre.
*Diputada Local y Secretaria General del PRI
Colima
