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CUANDO LA COMUNIDAD SUPLE AL ESTADO



EDITORIAL


Miércoles 14 de Enero de 2026 9:18 am


LOS trabajos de rehabilitación del camino de acceso a la playa Boca de Apiza evidencian, una vez más, el contraste entre la organización comunitaria y la ausencia institucional. Que habitantes, pescadores y particulares tengan que recurrir a recursos propios para mejorar una vía estratégica, justo antes de Semana Santa, habla tanto del compromiso social como de la deuda persistente de las autoridades con las comunidades costeras.

La iniciativa de la Asociación Civil “Boca de Apiza, Enramaderos” no solo busca facilitar el tránsito de visitantes, sino sostener una economía local que depende en gran medida del turismo estacional. En ese contexto, la rehabilitación del camino no es un lujo ni una acción menor: es una necesidad básica para garantizar seguridad, accesibilidad y condiciones dignas para quienes viven y trabajan en la zona.

El valor del esfuerzo ciudadano es innegable. Sin embargo, no debería normalizarse que tareas de infraestructura recaigan exclusivamente en la buena voluntad de la población. La participación comunitaria fortalece el tejido social, pero no sustituye la responsabilidad de los gobiernos municipales y estatales de garantizar servicios e infraestructura adecuadas.

La espera de una respuesta oficial, mientras avanzan los trabajos con aportaciones solidarias, refleja una lógica invertida: primero actúa la comunidad y luego, si acaso, se suma la autoridad. Boca de Apiza no requiere discursos, sino respaldo concreto. El beneficio es colectivo y la omisión institucional, en cambio, también lo es en sus consecuencias.