INDICADOR POLÍTICO
CARLOS RAMÍREZ
Reforma electoral: AMLO en modo PRI y oposición en modo AMLO
Jueves 15 de Enero de 2026 9:27 am
LA
iniciativa gubernamental de reforma electoral, ya terminada, tiene una lectura
en el escenario de los contrasentidos: Andrés Manuel López Obrador, la
presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el exdirigente comunista Pablo Gómez
Álvarez provienen de luchas contra el modelo autoritario priista, pero
promueven una modificación del régimen electoral que apunta a restaurar el
modelo del PRI. Y la hoy oposición prianredista estará protestando desde las
calles por una reforma democrática como la que impulsaron AMLO, CSP y el PCM en
sus tiempos opositores. Aunque el movimiento estudiantil fue
básicamente antiautoritario, la presencia del Partido Comunista Mexicano
exhibió la necesidad de que el régimen tuviera que abrirse a nuevas corrientes
ciudadanas democráticas no priistas, y la lucha tuvo que pasar por la guerrilla
revolucionaria rupturista para llegar a la reforma política de 1977, que abrió
la competencia electoral a nuevos partidos, entre ellos el propio PCM. El activista disidente Andrés Manuel López
Obrador utilizó la movilización ciudadana a través de caminatas por toda la
República para protestar contra el autoritarismo del PRI en el poder, que desde
1987 hasta el 2000 batalló de manera legal e ilegal, autoritaria y represiva,
para impedir el avance de la oposición en cargos de elección popular. La crisis de 1988, con el fraude electoral
del candidato priista Carlos Salinas de Gortari y su brazo operador en la
figura de Manuel Bartlett Díaz como secretario de Gobernación, condujo a la
reforma electoral que creó el IFE, como la misma gata revolcada de la Comisión
Federal Electoral, solo que de 1990 hasta la reforma del INE de 2014 operó con
una autoridad electoral y consejeros ciudadanos controlados por el PRI y el PAN
para frenar y desarticular el cardenismo de 1988 y, posteriormente, desde 2006,
el avance en la lucha electoral e institucional del disidente López Obrador. Como gobierno con mayoría calificada de dos
terceras partes del Congreso, Morena ya dejó entrever que su iniciativa de
reforma electoral no se basa en la lucha disidente de 1968 a 2018, sino que, en
pocas palabras, propone la restauración del viejo modelo de control
gubernamental de las elecciones y de la autoridad electoral, a través de una
estructura organizadora de votaciones funcional al objetivo de Morena de
reproducir el reinado priista de 1929 al 2000, ahora más allá de 2030. La oposición actual, formada por quienes
fueron beneficiarios de la alianza PRI-PAN de 1929 a 2018, con un PRD
prianizado, retoma las banderas de la oposición antipriista de 1987 a 2018 para
exigir una verdadera reforma electoral democrática que impida el regreso al
sistema de partido único-hegemónico-dominante de mayoría priista, apuntalado en
el viejo régimen con una política de bienestar que sustituyó a la democracia y
ahora con el modelo de Morena, basado en la contrarreforma de Miguel Alemán a
partir de la modificación del artículo 3 constitucional en 1947, que dio
prioridad al bienestar social por encima de la democracia.
Política
para dummies:
la política, ya se ve,
sirve lo mismo para un barrido que para un fregado.
